domingo, 21 de agosto de 2016

La Acera de Recoletos

         
Montaje del plano de Bentura Seco de 1738 sobre la cartografía actual

71 Hospital de la Resurrección
41 Convento "Descalzos Recoletos de San Agustín" 
54 Convento "Jesús y María"
55 Convento "Corpus Christi"
40 Convento "Padres Capuchinos"
56 Convento "Monjas Dominicas Recoletas de la Laura"
22 Iglesia "San Juan de Letrán"
     

                Según dice Agapito Revilla en su libro “Las Calles de Valladolid”, el primer nombre con que se conoció a esta calle fue la de “Paseo Los Recoletos”, ya que en dicha calle estaba situado, entre otros, el convento de “Descalzos Recoletos de San Agustín”. Este convento fue fundado en 1595, ocupando  una casa propiedad del licenciado Abella situada más allá de la puerta conocida como de la “Pestilencia”, del otro lado del Campo Grande y camino de Puente Duero.

                Los Agustinos Recoletos eran la rama descalza de la Orden, cuya normativa fue redactada por Fray Luis de León a finales del siglo XVI. En el año 1603 el convento cambió su ubicación, situándose en las proximidades de “La Puerta del Campo”, en unas casas de la actual Acera de Recoletos haciendo esquina con la actual Calle Perú. Sobre el año 1606 fundaron un nuevo convento con la advocación de San Nicolás de Tolentino, el cual fue prácticamente desmontado en la guerra de la Independencia, y abandonado tras la desamortización de Mendizábal. La construcción perduró en el tiempo, con distintos usos, siendo el último de estos el de una fábrica de tejidos cuyo primer dueño fue Julián Marcos. El edificio fue totalmente derribado en 1861 para construir en su solar (los números 7,8, y 9 de la actual calle).
Fachada de la iglesia del convento
 "Descalzos Recoletos de San Agustín"
 según dibujo de Ventura Pérez
 (Libro "Rincones con Fantasma")

                La fachada de su iglesia se puede describir a partir del dibujo de Ventura Pérez que se conserva en el libro de Juan Antolínez de Burgos. Estaba construida en ladrillo, tenía una puerta con un  tímpano decorado con dos ángeles que sostenían el emblema de los agustinos, y por encima de este una hornacina guardaba la imagen de su patrono San Nicolás de Tolentino.

                Seguido al convento de los Padres Agustinos Recoletos se encontraban los conventos de “Jesús y María” y el del “Corpus Christi”, ambos situados en las casas de Alfaro que hacían esquina por un lado con la actual Calle Perú, y por el otro con la actual Calle Gamazo. El convento de “Jesús y María” fue fundado el 3 de mayo de 1583, siendo la segunda fundación de las monjas concepcionistas, y siguiendo la iniciativa del sacerdote Alonso de Guevara. En un principio la comunidad no debía sobrepasar las doce monjas, aunque multiplicó su número en las primeras décadas del siglo XVII. El convento fue integrado en la familia franciscana, muy presente en Valladolid, estando muy influenciado por el convento de San Francisco. A finales del siglo XIX el convento fue demolido y sus patronos, Doña Francisca Orgaz y Melendo, condesa viuda de Polentinos, Don Emilio y Don Domingo de Colmenares y Tarabra, a través de su administrador solicitaron el 3 de abril de 1893 al Ayuntamiento la apertura de una calle que llevara como nombre el apellido familiar “Colmenares”.

                El convento del “Corpus Christi” de las monjas dominicas fue fundado en 1545 por Ana Bonisen, primero fue el convento de las “Descalzas Reales” hasta que las dominicas le ocuparon en el siglo XVII. Debido al mal estado que presentaba, en el año 1883 las monjas obtuvieron licencia para vender el convento y los terrenos que ocupaba, y de esta manera poder edificar un nuevo convento en otro lugar.

                Había otros conventos y edificios religiosos cercanos a estos, los cuales rodeaban el actual Campo Grande, eran el convento “San José” de los padres capuchinos, el convento de “Las Lauras” de las monjas dominicas recoletas,  el colegio de los “Padres Agustinos”, y la iglesia de “San Juan de Letrán” que se conserva actualmente.


El entorno de la Acera de Recoletos y Campo Grande en  1780 de autor desconocido

6  "Hospital de la Resurrección"
7  Convento "Descalzos Recoletos de San Agustín"
8  Convento "Jesús y María"
9  Convento "Corpus Christi"
10 Convento "Padres Capuchinos"
11 Convento "Monjas Dominicas Recoletas de la Laura"
12 Iglesia "San Juan de Letrán"
13 Colegio "Padres Agustinos Misioneros de Filipinas"
19 Convento Hospital "San Juan de Dios"


                Otro de los edificios desaparecidos fue el “Hospital de la Resurrección” que estaba situado en lo que hoy se conoce como las casas de Mantilla. Fue construido en el año 1553 y atendido la mayor parte del tiempo por hermanos de San Juan de Dios, y al final de sus días por las hermanas de la caridad, llevándose a cabo en el mismo las prácticas de los estudiantes de medicina. El “Hospital de la Resurrección” desapareció a finales del siglo XIX y su fachada fue trasladada al jardín que precede la “Casa de Cervantes”.


Portada del antiguo Hospital de la Resurrección


                Los hermanos de San Juan de Dios tenían su convento en los terrenos cercanos a la Academia de Caballería, en lo que fue el hospital de Nuestra Señora de los Desamparados, creado y regentado por la cofradía del mismo nombre en el año 1591. A finales del siglo XVII y tras la muerte de su administrador y benefactor don Luis de Mahudes, los monjes de San Juan de Dios pasaron a regentar dicho hospital junto con el “Hospital de la Resurrección”. En 1618 se unificaron algunos pequeños hospitales, pasando todo ello a ser administrado por un seglar. Los frailes de San Juan de Dios abandonaron el convento a causa de la desamortización, siendo utilizado el edificio para distintos fines, hasta que en 1929 se construyó la Academia de Caballería.


Fachada del antiguo convento hospital "San Juan de Dios" según dibujo de Ventura Pérez
(Libro "Rincones con Fantasma")


Postal del la antigua Academia de Caballería


Postal de la antigua Academia de Caballería


                Tras la Desamortización de Mendizábal la burguesía decimonónica se adueñó del espacio sintiendo la necesidad de urbanizar esta zona de Valladolid considerada como las afueras y compuesta en su mayor parte por conventos religiosos. Se llevó a cabo el ensanche de la ciudad y la calle se convirtió en una de las principales de la misma, sirviendo de enlace con la estación del ferrocarril, a su vez surgió la Calle de Gamazo y se comenzaron a sustituir las viejas construcciones  por edificios residenciales de gran aspecto y calidad, ideales para la burguesía de finales del siglo XIX.


La Avenida de Alfonso XIII, donde se aprecia el tranvía y el famoso kiosco del Paseo Central del Campo Grande


Otro aspecto del la Avenida de Alfonso XIII


                La zona que delimitaban los conventos y edificios religiosos se conocía como “Campo de la Verdad”, y en 1843 a dicho espacio se le puso el nombre de “Campo de Marte”. En el año 1881 entró en servicio el tranvía, uniendo la Estación del Norte con la Plaza Mayor y la zona de San Pablo, siendo el tramo de la Acera de Recoletos uno de los primeros en electrificarse en el año 1910 manteniendo el servicio hasta 1933.

                Con el tiempo la calle ha cambiado de nombre unas cuantas veces, el “Paseo Recoletos” pasó a denominarse “Acera de Recoletos”, debido a que solamente estaba edificado uno de los lados de la calle. Después de la primera visita del rey Don Alfonso XIII , en el año 1903, se cambió el nombre de “Acera de Recoletos” por el de “Avenida de Alfonso XIII”, al proclamarse la segunda República, el 23 abril de 1931 se  cambió el nombre nuevamente por el de “Avenida de la República”. El 12 de agosto de 1936 se acordó reponer de nuevo el nombre de “Acera de Recoletos”, aunque poco duró el cambio ya que, el 28 de octubre de 1936 la calle pasó a denominarse “Avenida del General Franco”, hasta que con la llegada de la democracia recuperó su nombre inicial de “Acera de Recoletos”, nombre que mantiene actualmente.

                La “Acera de Recoletos” ha estado siempre muy unida al “Paseo Central del Campo Grande”.  Un paseo muy frecuentado por la proximidad de los árboles del “Campo de Marte”, pese a las incomodidades ocasionadas por el excesivo polvo y su deficiente iluminación, antes de que fuera urbanizado en el periodo correspondiente a la alcaldía de Miguel Íscar.



Paseo Central del Campo Grande donde se aprecia el desaparecido Salón Pradera


Estación del Norte


                Cuando se construyó la “Estación del Norte”, tanto el paseo central del Campo Grande como la Acera de Recoletos adquirieron una gran importancia, ya que era la primera impresión que se llevaban los viajeros que llegaban a Valladolid utilizando el ferrocarril siendo necesario cuidar su aspecto.

                El paseo fue durante muchos años escenario de importantes acontecimientos, como ceremonias militares, visitas reales, e incluso manifestaciones deportivas de la ciudad, y en especial las carreras de bicicletas.

                Las bandas de los regimientos, y en especial la de Isabel II tocaban todos los domingos para amenizar el paseo. Las condiciones en las que lo hacían no eran las más adecuadas, ya que la gente se arremolinaba alrededor de los músicos dificultando su tarea. Además como hemos dicho anteriormente era un lugar polvoriento donde cada cual llevaba su silla colocándola donde mejor le parecía generando de esta manera un gran desorden y desgobierno.


El templete del Paseo Central del Campo Grande, al fondo la Casa de Resines


                Para remediarlo el Ayuntamiento dispuso un tablado para los músicos para que no se sintieran tan agobiados, y en agosto de 1880 se construyó un moderno templete iluminado por ocho candelabros de tres lámparas de gas cada uno. Este templete perduró hasta el año 1940, en el que fue desmontado. No fue el único templete que se instaló en el paseo central de Campo Grande frente a la Acera de Recoletos, hasta el año 1953 dos nuevos templetes estuvieron instalados en el paseo, aunque ninguno de ellos se pudo comparar con el primero, no solo en el estilo de construcción, sino también  en su calidad acústica.

                En el año 2003 se prolongó la Acera de Recoletos aprovechando unos terrenos liberalizados donde estaban instalados unos depósitos e instalaciones de gas y unas naves de RENFE, después de esta ampliación la Acera de Recoletos comunica de forma directa la Plaza de Zorrilla con la “Estación del Norte”.


Aspecto que presenta la Acera de Recoletos en la actualidad


                De entre los edificios que conforman la Acera de Recoletos algunos de ellos destacan de manera notable, como son:


La casa Mantilla

                Edificio promovido por Fidel Recio Mantilla, de ahí el nombre por el que se conoce, obra del arquitecto Julio Saracíbar. Se comenzó a construir en 1890 finalizándose en el año 1891, es considerado como un ejemplo de la arquitectura burguesa de Valladolid y está situado en el lugar que ocupaba el “Hospital de la Resurrección”. Es uno de los edificios urbanos más representativos de la ciudad, para su construcción fue necesario abrir la actual Calle Mantilla, de esta forma el edificio ocupa toda una manzana, cuenta con cinco portales de viviendas, dos en Acera de Recoletos, uno en la Calle Miguel Íscar y dos en la Calle Marina Escobar. El edifico cuando se construyó disponía de electricidad y el portal situado en la esquina entre la Calle Miguel Íscar y Acera de Recoletos fue el primero de Valladolid en el que entre sus escaleras se instaló el primer ascensor, el cual funcionaba mediante un sistema hidráulico cuyos depósitos se conservan en la actualidad.

                El edificio fue restaurado tanto en su parte exterior como en la interior en el año 2007. Consta de cuatro pisos más una planta baja en la que se abren grandes arcos para los locales comerciales, decorados con atlantes, cabezas de león, máscaras y figuras femeninas. Las viviendas poseen grandes miradores y balcones, las esquinas que se abren a la Acera de Recoletos se solucionan mediante unos torreones rematados con una cúpula. El edificio está decorado en su exterior mediante estucos, a base de columnas, pilastras, cariátides, guirnaldas y frontones los cuales algunos de ellos han desaparecido.

                Es un edificio de estilo ecléctico con influencias del beaux-artiano francés en la organización, proporciones, y decoración de sus fachadas. En su interior la decoración sigue el mismo estilo, con un gran lujo y una gran calidad en los materiales.









Detalle de la fachada de la Casa de Mantilla


La casa Resines

                Unos metros más adelante en dirección a la Estación de Norte destaca un edificio cuyo primer propietario se llamaba Francisco Resines, tiene grandes similitudes con la Casa Mantilla aunque no es de extrañar pues fue obra del mismo arquitecto Julio Saracíbar, y prácticamente fue construido en el mismo año 1891.

                El edificio es de estilo ecléctico mezclado con la Escuela de Chicago y adornado con el estilo beaux-artiano francés. La casa Resines tiene una de las fachadas más elegantes y con más filigrana de Valladolid, su composición tiene un ritmo singular, tanto en su lectura horizontal como en la vertical, que junto con la plasticidad de los elementos decorativos dota al edificio de una gran presencia mostrándose como uno de los más ricos de la ciudad. Su fachada presenta grandes huecos, en el primer piso flanqueados por cariátides y atlantes, en el segundo y tercer piso las ventanas se solucionan mediante grandes arcos sobre columnas gigantes que abarcan las dos plantas, el cuarto piso dispone de una galería de arcos de medio punto. Su estructura es metálica dando prioridad a la luz y a los elementos decorativos.





Ventanas del segundo y tercer piso


Detalle de la decoración de los arcos


En el primer piso los huecos están flanqueados por cariátides y atlantes



La casa del Príncipe

                Es un edificio residencial de estilo modernista que ocupa el lugar donde se encontraba el convento de “Jesús y María”. Se comenzó a construir en el año 1906 finalizándose en 1908, siendo obra del arquitecto Modesto Coloma Palenzuela, uno de los primeros arquitectos en introducir el modernismo catalán en la arquitectura vallisoletana.

                Del edificio destaca sobre todo la fachada, siendo lo más expresivo de ella el torreón que resuelve su esquina, el cual tiene forma cilíndrica elevándose desde unos delicados soportes de fundición que parece que le sostienen. Sus grandes huecos están decorados con columnas y elementos vegetales, rematándose todo ello con una cúpula apuntada. El resto de la fachada es de ladrillo y se organiza mediante balcones y miradores que se distribuyen de forma distinta según la planta. Los miradores son de hormigón armado, al igual que el resto de los elementos decorativos de la fachada, que se complementan con el hierro, la fachada en la coronación del edificio dispone de curvas recortadas que ocultan la cubierta muy de estilo modernista. En la planta baja los grandes huecos se resuelven con pilares de fundición decorados.

                Es un edificio ecléctico con una gran influencia del modernismo que se aprecia en sus adornos vegetales de las fachadas, aunque también sigue la tradición mudéjar en la aplicación del ladrillo y la influencia del estilo beaux-artiano francés. 









La coronación de estilo modernista oculta la cubierta



Detalle de la cúpula apuntada

domingo, 27 de septiembre de 2015

Centro Cultural Miguel Delibes

                En la nueva zona de Valladolid conocida como Villa de Prado se sitúa otro de los edificios emblemáticos de Valladolid, un edificio que adquiere el nombre del ilustre escritor vallisoletano fallecido el 12 de marzo de 2010.

Centro Cultural Miguel Delibes

                El Centro Cultural Miguel Delibes está constituido por tres cuerpos lineales bien diferenciados, la Sala de Cámara y Conservatorio de Música, el Auditorio, sede de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León, y la Sala de Teatro Experimental utilizada por la Escuela Superior de Arte Dramático y Profesional de Danza, todas ellas bajo una cubierta conceptual dividida en tres partes y con una suave ondulación, diseño que es copiado en el logo representativo del Centro.

                El edificio se asienta en una parcela de forma triangular con bastante desnivel, circunstancia que se aprovecha para separar el acceso del público que acude a las representaciones, del acceso a la zona funcional utilizada por los alumnos, músicos, y profesores que acuden a sus clases y ensayos.

Escaleras de acceso


                El público accede al Centro desde la Avenida del Monasterio Nuestra Señora de Prado, y lo hace a través de una plataforma que precede al edificio. El gran desnivel del terreno se salva mediante una gran escalera abierta, la cual va disminuyendo en número de peldaños hasta desaparecer completamente una vez salvado el desnivel.

Foyer (Foto de www.ricardobofill.es)


                La fachada principal y más representativa el edificio, está formada por un gran muro de color rojo, aligerado visualmente por dos grandes huecos, uno a cada lado de la entrada, los cuales permiten ver el paisaje a través de ellos como si de dos grandes lienzos se tratase. Este muro está precedido por el Foyer, un gran espacio totalmente acristalado, con una planta  rectangular de 1.650 m2, desde donde se accede a las distintas salas y a los diferentes espacios contenidos en el conjunto, lugares amplios, en los que los jardines interiores, pasillos y  grandes lucernarios permiten la configuración del espacio para dotar al edificio de una gran versatilidad y la posibilidad de adaptarse a las necesidades que se precisen en cada momento. De los espacios interiores destacan la “Plaza de las Palmeras” y la “Plaza Interactiva” que hacen las veces de lugar de encuentro y de relación de los habitantes del Centro.

Auditorio de Valladolid (Foto de www.ricardobofill.es)


                El Centro Cultural Miguel Delibes dispone de tres salas de representación. La más grande de ellas, denominada “Auditorio de Valladolid”, tiene una capacidad para 1.712 espectadores y un volumen de 137.500 m3. Está recubierta con madera de roble y su acústica ha sido estudiada por el ingeniero YayigXu. Siguiendo en la misma línea y con una capacidad para 213 espectadores se encuentra la “Sala de Cámara”. En ella destaca su cuidada estética y la utilización de materiales de gran calidad, como el roble, y el cuero para las butacas. En la tercera sala denominada “Teatro Experimental Álvaro Valentín”, prima la funcionalidad y las nuevas tecnologías, constituyendo un espacio modulable, que dependiendo de su configuración dispone de una capacidad entre 450 y 700 espectadores.


                El conjunto de salas y espacios que conforman el Centro Cultural Miguel Delibes, hacen que este sea algo más que un lugar para asistir a representaciones musicales o teatrales, es un lugar en el que a su vez se imparte enseñanza a futuros actores y músicos en la multitud de salas de ensayo, aulas, e instalaciones necesarias para tal fin.

Acceso al Conservatorio de Música


Acceso Orquesta Sinfónica de Castilla y León


Zonas interiores (Foto de www.ricardobofill.es)



Datos Técnicos:

Superficie Construida      70.000 m2

Superficie Útil                   47.664 m2

                                               Planta Baja       21.604 m2
                                               Planta Primera 13.519 m2
                                               Planta Segunda  8.487 m2
                                               Planta Tercera   3.982 m2

Plaza Exterior   7.800 m2
                                               Anchura 219 m
                                               Profundidad media 36 m

Fachada Principal
                                               Longitud 107 m
                                               Altura 15 m

Aparcamiento Subterráneo de 402 plazas

Aparcamiento Exterior de 766 plazas


Zonas ajardinadas exteriores 8.000 m2

Inaugurado en el año 2.007

Arquitecto Ricardo Bofill

Propiedad Junta de Castilla y León



domingo, 15 de marzo de 2015

Museo de la Ciencia de Valladolid

            En la Avenida de Salamanca, entre la margen derecha de río Pisuerga, y el barrio de “Parquesol”, se encuentra situado el magnífico conjunto arquitectónico del Museo de la Ciencia, el cual mediante unas pasarelas une el barrio de “Parquesol” con el paseo de Zorrilla en la zona conocida como “Cuatro de Marzo”, superando la barrera natural que forma el río y proporcionando una comunicación peatonal fluida entre estas dos zonas de Valladolid.

Vista general del Museo (Foto de www.enriquedeteresa.com)

            El museo está construido en los terrenos conocidos como “Pago de Vistaverde”, lugar donde estaba situada la fábrica de harinas “El Palero”, que da nombre a la zona donde se encuentra el museo y cuya fachada de ladrillo fue conservada e integrada en el edificio que alberga la exposición permanente del museo.

Integración de la antigua fachada en la nueva arquitectura

            Los arquitectos responsables del proyecto fueron Rafael Moneo y Enrique de Teresa, asesorados por Francisco Romero y Juan José Echevarría, los cuales consiguieron diseñar un complejo arquitectónico que se ha convertido en un referente, tanto en la arquitectura, como en la divulgación científica y modernidad.

            El museo se construyó por iniciativa del Ayuntamiento de Valladolid, se inauguró el 29 de abril de 2003 y se abrió al público en mayo del mismo año.

            El complejo del Museo de la Ciencia se articula mediante dos grandes plazas; la Plaza Sur, desde donde se accede al vestíbulo principal y se sitúan en ella los edificios de la exposición permanente y de la exposición temporal, así como la torre representativa del museo, centro neurálgico del mismo, donde se encuentran instaladas las  oficinas de los distintos departamentos, así como un restaurante en la última planta.

Plaza Sur


Torre del museo

            La torre del museo tiene una estructura enrejada, está apoyada en planta baja sobre la caja de escaleras y ascensores, y cuando esta sobrepasa en altura al edificio de la exposición permanente se ensancha en toda su superficie de planta.

            El edificio de la exposición permanente es un edificio de cuatro plantas en el que se integra la fachada de ladrillo cara vista de color rojo perteneciente a la antigua fábrica de harinas, la fachada de la parte trasera está realizada con hormigón blanco, cristal y metal produciendo de esta forma un contraste entre los materiales clásicos empleados en su día en la fachada de la fábrica de harinas y los materiales modernos empleados en el resto del museo.


Edificio de la exposición permanente


Edificio de la exposición permanente y torre de museo

            Frente a este edificio, en el otro lado de la plaza se encuentra el edificio destinado a las exposiciones temporales, cuyo elemento más destacable es su cubierta de diente de sierra de color verde. Junto a está cubierta se encuentra un cubo realizado en hormigón blanco donde se aloja la cúpula del planetario, al que se accede desde el vestíbulo principal, al igual que al resto de las exposiciones. El planetario es considerado como uno de los más modernos del mundo y el primero con tecnología digital de España, tiene una cúpula de observación de 11 metros de diámetro y un anfiteatro con 15 grados de inclinación.


Cubierta del edificio de las exposiciones temporales


            En la Plaza Norte del museo se encuentra el acceso a un moderno auditorio que se conecta con el cuerpo central del edificio mediante estructura elevada, también desde ella se accede al aparcamiento, el cual rodea el edificio de las exposiciones temporales, su cubierta está formada por una estructura diáfana a modo de enrejado sobre la que cabe la posibilidad de colocar plantas para que sean estas las que formen una cubierta natural.


Plaza Norte


            La plaza se completa con una fuente triangular en cascada, un observatorio meteorológico, y las esculturas en bronce de Albert Einstein y Pío del Río Hortega dando la bienvenida a los que se acercan al museo. Una serie de rampas comunica la plaza con los distintos niveles del museo y con las pasarelas peatonales.


Escultura de Albert Einsten


Escultura de Pío del Río Hortega


Pasarelas de la Plaza Norte


            Las pasarelas constituyen un itinerario peatonal que comunica el barrio de “Parquesol” con la zona del Paseo de Zorrilla conocida como “Cuatro de Marzo” utilizando el propio museo como unión entre ellas. La que cruza el río se apoya en dos soportes de hormigón, salvando una longitud de 110 metros, está formada por anillos hexagonales construidos con tubos metálicos y unidos entre sí mediante tubos  lineales rígidos y cables tensionados. La pasarela que cruza la Avenida de Salamanca está construida de hormigón blanco y se integra en la estructura del propio museo, su diseño intenta favorecer la protección del paseante frente al ruido y la velocidad de los vehículos que circulan por debajo.


Pasarela sobre la Avenida de Salamanca


Pasarela sobre el Río Pisuerga


Pasarela sobre el Río Pisuerga


Detalle de los anillos hexagonales de la pasarela


            Las instalaciones del museo se completan con la “Casa del Río”, situada al final de la pasarela que cruza el río, fue inaugurada en mayo de 2007 y ampliada en diciembre de 2009. Acuarios, terrarios, y módulos interactivos, proporcionan a los visitantes la posibilidad de entender cómo funcionan los ríos y los procesos ecológicos que en ellos se desarrollan, en especial en el Río Pisuerga, representado por diferentes especies de peces, anfibios, y crustáceos, que habitan o habitaron en sus aguas.

miércoles, 1 de octubre de 2014

Sede de las Cortes de Castilla y León

El día 14 de noviembre de 2007 fue inaugurada la sede de las Cortes de Castilla y León, un edificio ubicado en la Avenida de Salamanca, eje neurálgico de las comunicaciones de Valladolid, en una parcela perteneciente al Plan Parcial Villa de Prado, y junto a una gran plaza de nueva ejecución, que permite contemplar el imponente edificio como una gran creación arquitectónica capaz de producir emociones y que con toda seguridad actualmente es uno de los edificios más representativos de la ciudad, ya que integra belleza, innovación y funcionalidad en una construcción brillante y con una arquitectura vanguardista.

Se trata de un edificio con claro predominio de la horizontalidad compuesto de cuatro volúmenes que al exterior puede parecer monolítico y cerrado, se abre mediante sus patios hacía el interior, facilitando de este modo la iluminación a través de juegos de ventanales verticales a modo de lucernarios. Está constituido por un basamento de hormigón blanco que hace destacar el volumen que alberga el salón de plenos, un magnífico cubo de alabastro, que se convierte en la pieza principal y más representativa del edificio, dignificándola sobre el resto de las estancias y procurando una gran fuente de iluminación sobre la sala.

En el exterior, a lo largo de la Avenida de Salamanca un plano inclinado de césped se encarga de realzar la belleza del edificio, destacando sus dos cuerpos principales en los que se aprecia con toda claridad el contraste entre el hormigón blanco y el alabastro de color rojizo perteneciente al salón de plenos.

El interior del edificio sorprende por sus cuidados materiales que conjugan el uso del granito en tonos dorados, el vidrio y las maderas en tarimas y empanelados.


Vista general de la  Sede de las Cortes de Castilla y León

Fachada principal

Fachada izquierda, donde se encuentra el acceso principal

Fachada derecha

Fachada posterior

Detalle de los ventanales de la fachada posterior

Salón de Plenos (foto de Rastrojo)


Datos Técnicos (fuente www.fernandezalonso.com)


Arquitecto: Ramón Fernández-Alonso Borrajo.

Arquitectos directores de obra: L. Cortejoso García y J. A. Coronado Sierra.

Asesor: Jaume Avellaneda, arquitecto.

Estructura: Andrés Rubio Morán, arquitecto.

Instalaciones: Lebrusant Ingenieros S. L., Esteban Vargas Salmerón, ingeniero industrial.

Acústica: Higini Arau.

Concurso de ideas: Año 2002.

Proyecto de ejecución: Año 2003.


Premios: X Bienal de Arquitectura Española en el 2009.