miércoles, 21 de noviembre de 2012

Colegio de Escoceses

Fachada actual del Colegio de Escoceses

            El Colegio de Escoceses fue fundado en Madrid el año 1627 por el coronel escocés William Semple of Lochwinnoch y su esposa María de Ledesma, con el fin de formar sacerdotes católicos de origen escocés para enviarlos a predicar el catolicismo en la Escocia ocupada por la protestante Inglaterra.

            En un principio se hicieron cargo del colegio los Padres Jesuitas, pero tras su expulsión de España en 1767 por Decreto del Rey Carlos III, estos tuvieron que abandonar tanto el Colegio de Escoceses de Madrid como el Colegio de San Ambrosio de Valladolid. Cuando quedaron vacías las instalaciones del Colegio de San Ambrosio, a estas se les dieron distintos usos, las instalaciones generales se convirtieron en residencia de estudiantes y en aulas de gramática, la iglesia pasó a ser la parroquia de San Esteban, y el bloque intermedio se cedió al Hospital de Esgueva, el cual no lo aceptó. Entonces llegó la petición de Juan Geddes, en la que pedía un lugar para establecer en Valladolid el Colegio de Escoceses y trasladarlo desde Madrid. El rey Carlos III estudió la propuesta y decidió ceder mediante Real Cédula en el año 1771 la zona de celdas de Padres, el relicario, el refectorio, y otras dependencias del Colegio de San Ambrosio.

            El 12 de enero de 1772 se hizo la toma de posesión del edificio, aunque pronto se dieron cuenta de que les resultaba pequeño, por lo cual hicieron una serie de peticiones para ocupar parte de las zonas restantes, así en 1773 les fue concedida la Capilla de La Concepción, y más adelante otras dependencias, junto con un patio central para disponer las aulas. Juan Geddes desempeñó el rectorado desde 1770 a 1780, fechas en que hubo de resolver los problemas de instalación.

            En 1988 se produjo la marcha de los estudiantes del colegio de Valladolid a Salamanca, para que estos pudieran cursar estudios de teología en la Universidad Pontifícia de Comillas, se puso en venta el edificio y lo compró la Diócesis de Valladolid, la cual estableció desde 1991 el Centro Diocesano de Espiritualidad del Corazón de Jesús.

            Actualmente en su interior se conservan algunas dependencias del viejo colegio, como el refectorio, presidido por una Sagrada Cena, obra del pintor Manuel Peti, un retrato de la reina Isabel de Borbón, copia de un original de Villadrando, y los retratos de  los fundadores, el coronel William Semple of Lochwinnoch y su esposa María de Ledesma, también se conservan numerosos relicarios y bustos, algunos de ellos obra de los escultores Adrián Álvarez y Pedro de la Cuadra.

            Se conserva la antigua capilla de La Concepción, en la que se produjeron las apariciones al Padre Hoyos, es de una sola nave cubierta con bóveda de cañón con yeserías barrocas, está decorado con retablos de columnas salomónicas y esculturas de Juan de Ávila realizadas en el último cuarto del siglo XVII.
Antigua portada del Colegio de Escoceses

            Actualmente la fachada del colegio tiene dos portadas que en su día pertenecieron a casas señoriales del siglo XVI. El colegio sufrió un incendio en 1927, tras el cual su portada barroca fue trasladada a su actual emplazamiento, un lateral del Colegio de Santa Cruz, constituyendo un buen ejemplo de portada de tipo columnario.

Convento de Santa Brígida

Actual palacio del Licenciado Butrón, (Antes convento de Santa Brígida)

            En el solar que ocupaban unas antiguas construcciones del siglo XV, propiedad del Licenciado Francisco de Butrón y de su esposa María Teresa de Rojas, se construyeron estos un palacio en el año 1568. El ejecutor de la obra fue el cantero Juan de la Lastra y las trazas del palacio correspondieron posiblemente al arquitecto Francisco de Salamanca, según los documentos hallados.
Planta del convento

            El palacio fue ampliado en varias ocasiones tanto en extensión como en altura, y en el año 1637 se cedió su uso a las religiosas de Nuestra Señora de la Brígida para que lo utilizasen como convento, este fue fundado por la beata Marina de Escobar durante el reinado de Felipe IV. El convento sufrió varias reformas, siendo las más importantes, la construcción de una capilla en 1692, la construcción de la iglesia de Santa Brígida en la segunda mitad del siglo XVI, y las reformas practicadas en 1864 en el patio, cerrando las galerías renacentistas.

            La iglesia es de una sola nave con crucero, la nave está cubierta con una bóveda de cañón y el crucero con cúpula de media naranja, tanto la bóveda como la cúpula decoradas con yeserías. Su fachada bastante proporcionada, está realizada en ladrillo, presentando una gran similitud con la iglesia de San Felipe Neri, fue ejecutada por Manuel Izquierdo aunque se desconoce el autor de las trazas. La portada está formada por dos cuerpos, ambos con pilastras toscanas, en el cuerpo bajo una portada adintelada se inserta en un arco de medio punto, y sobre esta, una hornacina protege la imagen de Santa Brígida, en el segundo cuerpo se aprecia un gran ventanal en el centro, y a ambos lados figuran los escudos de Don Francisco de Butrón y Doña María Teresa de Rojas. La fachada se remata con un frontón triangular con un óculo en el centro, a ambos lados dos cuerpos se cierran en altura con espadañas coronadas con frontones triangulares.
Fachada de la iglesia

            De su interior destaca el retablo mayor de origen salomónico, realizado hacia el año 1700 por Francisco de Billota, y algunos cuadros del siglo XVII situados en la sacristía, entre ellos La Verónica, y La Oración del Huerto.

            Del palacio el elemento más importante a destacar es su patio renacentista, fiel a la tradición vallisoletana de la época, tiene tres lados con galerías, y en el centro un muro decorado con unas yeserías de gran calidad, probablemente realizadas por Jerónimo del Corral, las columnas, las balaustradas y la escalera son de piedra exquisitamente labrada, mientras que los arcos son de yeso. Existe una gran similitud en el patio y las escaleras con los palacios de Villena y de Fabio Nelli.
Patio del palacio del Licenciado Butrón (Foto de http://vallisoletvm.bolgspot.com/)

            El edificio fue abandonado en 1978, la parte correspondiente al palacio lo adquirió la Junta de Castilla y León, y la iglesia y sus dependencias pasaron a manos privadas, actualmente, tras haber sido restaurado se ha convertido en Archivo de la Junta de Castilla y León.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Convento de Agustinos Filipinos

Convento de los Agustinos Filipinos


            Fue fundado en 1743 por Felipe V como Colegio Seminario para la formación de sacerdotes católicos con destino a las islas Filipinas, el Papa Clemente XII autorizó la creación de este seminario, y se localizó en Valladolid debido al gran número de estudiantes que por entonces se encontraba en la ciudad.

            Su construcción fue muy lenta, la primera piedra del convento se puso en 1759 y la iglesia comenzó a construirse en 1853, entre los años 1762 y 1778 se produjo una parada en la construcción a causa de la falta de dinero. Los planos del conjunto correspondieron al arquitecto Ventura Rodríguez, el cual proyectó un edificio con una concepción neoclasicista, con influjos romanos y escurialenses, convirtiendo el conjunto en uno de los edificios más notables de la arquitectura vallisoletana de la época. A finales del siglo XVIII estaban terminados el piso bajo del claustro, el segundo piso de la crujía sur del mismo, la escalera principal y alguna otra dependencia. Durante la guerra de la Independencia Española el edificio sufrió diversos daños que hubieron de ser reparados.
Planta del edificio

            En 1853 se continuaron las obras bajo la dirección de Jerónimo Ruiz de Urbina, siempre siguiendo los planos de Ventura Rodríguez, las obras avanzaron muy lentamente y a finales del siglo XIX estaba construida la iglesia hasta el arranque de la cúpula y el tercer piso del convento. En 1924 se terminó la cúpula y en 1927 las torres. El edificio se finalizó en 1930 y fue consagrado el 4 de mayo de ese mismo año.

            La planta del edificio tiene forma rectangular y utiliza una proporción de 2 x 1, se divide en dos cuerpos bien diferenciados, siendo el posterior el utilizado por las dependencias del convento y el claustro, este es cuadrado y mide 30 metros de lado, consta de cuatro crujías de dos pisos, resueltos con arcos de medio punto con pilastras toscanas entre los arcos en el piso bajo y jónicas en el alto, el conjunto se remata con una balaustrada. Es un claustro bastante austero y con mucha influencia de Juan de Herrera. El cuerpo anterior pertenece a la iglesia, la cual es de planta circular, y genera en su anillo ocho espacios, parte de ellos corresponden a unas capillas elípticas y al acceso del presbiterio. Está cubierta con una cúpula con linterna que se cierra con un tambor con óculos y tejado cónico al exterior, esta se apoya en ocho grandes manchones con pilastras toscanas adosadas. Dispone de un coro alto detrás del altar con una sillería, este se comunica con la iglesia a través de un arco, el cual a su vez deja pasar la luz procedente de una gran ventana que se abre detrás del coro, así como la música del órgano.

Detalle de una de las torres campanario

            La fachada principal está construida con piedra de Villanubla y mampostería, es muy clasicista y austera, con una gran influencia del estilo de Juan de Herrera, predomina en ella el carácter rectangular, roto por algunos elementos ornamentales como las torres. En el centro de la fachada se dispone la portada, enmarcada entre dobles pilastras toscanas que flanquean un vano coronado por un frontón semicircular y con gran óculo, el conjunto se remata con un gran frontón triangular, en el que se puede apreciar un escudo. En el resto de la fachada se abren otras puertas realzadas con pilastras, y destacan dos torres-campanario, con huecos de medio punto en cada frente, rematadas con frontones triangulares y cubiertas con cúpulas. Todo el conjunto está precedido por un atrio enrejado.

            En su interior se encuentran varias esculturas y pinturas de los siglos XVI, XVII, XVIII, XIX y XX no demasiado sobresalientes, destaca la gran sillería del coro realizada en madera filipina, de tres órdenes de sillas de las que hay pocos ejemplares, así como un órgano de estilo romántico construido en 1930 en Barcelona por la casa Xuclá. Actualmente el conjunto es sede del museo de Arte Oriental, el cual ocupa varias dependencias alrededor del claustro. 

Claustro del convento

sábado, 3 de noviembre de 2012

Iglesia de El Salvador

Iglesia de El Salvador

          El origen de la iglesia fue una ermita dedicada a Santa Elena en el año 1254, convirtiéndose en parroquia dedicada al Divino Salvador en el año 1336. Las partes más antiguas corresponden a la capilla de San Juan Bautista concluida en 1487, y la organización general tanto de la nave como de la cabecera se correspondieron con la primera mitad del siglo XVI.

            Durante el siglo XVI se fueron ampliando y reformando diversas capillas alojadas entre las pilas de la nave, para más adelante transformar las del lateral de la epístola en el siglo XVIII. La actual portada fue edificada entre los años 1541 y 1559 por Juan Sanz de Escalante, artista ligado a la saga de canteros de Trasmiera que se asentaron en Valladolid, la portada se inspira en obras de Rodrigo Gil de Hontañón.
Portada de la iglesia
           
                La portada se organiza en tres cuerpos, en el cuerpo bajo, dos puertas adinteladas flanqueadas por columnas jónicas, en el siguiente aparecen dos óculos flanqueados en este caso por columnas dóricas representándose la escena de la anunciación, y en el tercer cuerpo se abre una ventana con un arco de medio punto flanqueada por columnas corintias, una serie de pequeñas estatuas representan la Transfiguración. La portada se remata con una peineta donde se aprecia un bajorrelieve que representa a Dios Padre.

            La torre se reformó en 1606 aunque tuvo que ser reconstruida en 1691 después de su hundimiento, intervino en la reconstrucción Bartolomé de la Calzada concluyendo la obra en 1707. Tiene un primer cuerpo de base cuadrada de piedra y un segundo ochavado realizado en ladrillo con dos pisos de arcos, está rematada con un chapitel de pizarra.

            La capilla de San Pedro Regalado se construyó en 1710, siendo ampliada en 1727,  perdiendo posteriormente la cubrición en bóveda de media naranja y la estructura del camarín que debió tener en la ampliación. La actual sacristía es de 1722 según los planos de Pedro de Rivas.

            La iglesia edificada a lo largo de tantos siglos, presenta exteriormente una volumetría muy movida en la que los elementos como la torre y la portada plateresca, introducen un orden que contrasta con las actuales cornisas y planos de cubiertas que enmascaran la organización interior, la complejidad resulta mayor por la libertad de asentamiento de las edificaciones ampliadas en el costado del evangelio, y por la limitación impuesta por el trazado de la calle del Santuario que las capillas de  la epístola llegan a angostar. La cubierta en estas condiciones constituye un plano envolvente y complejo que oculta la volumetría tan variada del interior.
Planta de la iglesia

            Tiene una nave única de cinco tramos construida de ladrillo y cubierta con bóveda de cañón apuntado con lunetos y decorada con yeserías pintadas. La nave no siempre tuvo este aspecto, sino que es el producto de una reforma llevada a cabo en 1631, en la que se sustituyeron los artesonados de madera. Estos estaban apoyados en arcos diafragmáticos ojivales de piedra similares a los de la iglesia de Santiago y la desaparecida de San Lorenzo, dichos arcos fueron aprovechados como arcos fajones de la actual bóveda. Los laterales de la nave son de estilo clasicista, arcos de medio punto soportan un entablamento que recorre toda la nave a la altura del arranque de las bóvedas. A los pies se encuentra el coro de mediados del siglo XVI, donde está instalado un órgano romántico construido por la casa Quintín Rufiner.

            El ábside de la nave acoge un retablo barroco construido hacia 1750 del que solamente se conserva la escena central de la Transfiguración del Señor. Se organiza en cuatro columnas corintias entre las que a parte de la Transfiguración se encuentran las imágenes de San Sebastián y Santa Bárbara. En el ático se representa la expulsión de Adán y Eva del paraíso. Otros dos pequeños retablos laterales representan a San Antón en el lado del Evangelio y a San Francisco de Paula en el lado de la Epístola.
Interior de la iglesia

            Del conjunto de capillas adosadas sobresale la de San Juan Bautista mandada edificar por Gonzalo González de Illescas como capilla funeraria. Es de estilo hispano flamenco y tiene gran parecido con la capilla funeraria de Fray Alonso de Burgos (actual museo de escultura, obra sobresaliente de la mejor arquitectura hispano flamenca , que pocos seguidores tuvo en Valladolid). Se finalizó su construcción en 1487, está estructurada en dos tramos, uno de ellos cubierto con bóveda estrellada y el otro con bóveda de terceletes, en este último se abre una ventana tardogótica. Existen dos criptas funerarias y se pude apreciar un retablo tríptico de estilo flamenco datado en 1502.
Estatua de San Pedro Regalado

            Otra de las capillas laterales de más veneración es la dedicada a San Pedro Regalado, patrón de la ciudad y que según la tradición fue bautizado sobre el año 1390 en la pila bautismal que se encuentra a los pies de la iglesia.


















Plaza Mayor

Plaza Mayor de Valladolid 


            El espacio que ocupa la actual Plaza Mayor y sus calles adyacentes se encontraba en el siglo XII fuera de la primera muralla, y próximo a la puerta conocida como “Postigo del Trigo”, la cual utilizaban los mercaderes para entrar a la Villa. En el año 1072 el Conde Ansúrez obtuvo el señorío de la Villa y mandó construir un palacio donde vivió con su esposa Doña Eylo Alfonso, así como las iglesias de Santa María la Mayor y Santa María “La Antigua”. Esto supuso el establecimiento del centro de la Villa en la hoy en día inexistente Plaza de Santa María, siendo el lugar donde se desarrollaba la actividad comercial de la Villa.

            A mediados del siglo XIII los distintos gremios se fueron trasladando desde la Plaza de Santa María a la Plaza del Mercado, que desde comienzos del siglo XVI pasó a denominarse Plaza Mayor. El crecimiento de la ciudad provocó la formación de una estructura urbana que fue adquiriendo la condición de centro urbano de la ciudad, la instalación del Convento de San Francisco en el año 1260 frente al actual Ayuntamiento, así como las Casas Consistoriales en los distintos edificios de la plaza, influyeron decisivamente en la delimitación espacial del conjunto actual.
La Plaza Mayor según el plano de Bentura Seco de 1738

            En la madrugada del 21 de septiembre de 1561 se produjo un gran incendio en la ciudad que duró hasta el día 23 destruyendo prácticamente todo el centro de la ciudad. Existen testimonios contradictorios sobre la voracidad del incendio, según el historiador Antolinez de Burgos fueron destruidas 440 casas en menos de 46 horas, con un saldo de tres personas muertas, mientras que un testigo presencial llamado Luis Delgado, según consta en las Actas Capitulares de la Catedral, declaró que fueron destruidas al menos 600 casas en menos de 26 horas, muriendo tres personas, para Illescas el fuego arruinó 400 casas de las principales y más ricas de la ciudad en el espacio de 30 horas, testimonio que coincide con Bobadilla, el Alcalde de entonces en su versión oficial habla tan sólo de una víctima.

            El incendio comenzó en las casas del platero Juan de Granada, situadas en la Calle Costanilla (actual Calle Platerías esquina con la Calle Macías Picavea) propagándose rápidamente por las calles colindantes hasta la Plaza Mayor. Para sofocar el incendio se utilizaron las fuentes cercanas del Ochavo, Fuente Dorada, El Corrillo, Rinconada y Plaza Mayor, estableciendo una cadena humana que con la ayuda de cubos lanzaban agua al fuego, unas 3000 personas participaron en la extinción del incendio, además de los bomberos con todos los adelantos de la época.

            Al día siguiente de la extinción del incendio se comenzaron las obras de reconstrucción, en primer lugar se encargó a Francisco de Salamanca la construcción de tiendas provisionales en la propia plaza para mantener la actividad comercial, y se realojó a los afectados, utilizando para ello casas prestadas por los propios vecinos. A su vez, el Concejo decidió solicitar ayuda para la reedificación de la zona afectada al rey Felipe II, solicitud que se encargó de entregar en mano al propio rey el corregidor de la ciudad Luis de Osorio. El Concejo en una nueva sesión celebrada el día 25 de septiembre acordó encargar al arquitecto real Francisco de Salamanca el proyecto para la reconstrucción de la zona afectada, limitándose al rectificado de las alineaciones y a la regularización de los alzados incorporando decisiones renacentistas y mudéjares. El proyecto fue presentado al rey Felipe II, junto con un informe técnico en el que se consignaban una serie de premisas para llevarle a cabo, después de una serie de reuniones entre el Concejo, el monarca y el arquitecto, el proyecto fue aprobado.

            Para Felipe II fue un trago amargo el contemplar su ciudad natal semidestruida por el incendio y en seguida dispuso medidas para su reconstrucción, así como ayudas económicas, pero a pesar de dichas ayudas las obras generaron un gran déficit de intereses y se tuvieron que tomar medidas recaudatorias especiales, lo que originó protestas de los ciudadanos.

            El resultado fue una plaza considerada un hito en la arquitectura urbanística, que sirvió de modelo para la construcción de otras plazas de España, como la de Salamanca y la de Madrid entre otras, así como para otras en Italia y Sudamérica. Fue la primera plaza mayor regular con soportales de España que posibilitaba las celebraciones públicas tan queridas en la monarquía de los Habsgurgo.
Réplica de la fachada del convento de San Francisco
situada en la calle del mismo nombre

            La Plaza Mayor de Valladolid es una de las más grandes de España, tiene planta rectangular y está completamente porticada a excepción de la parte correspondiente al actual Ayuntamiento cuya fachada tan solo dispone de un pórtico-tribuna. Tiene unas dimensiones de 400 pies de largo por 266 de ancho, resultando una proporción de 3x2 denominada sesquiáltera. Los soportales descansan sobre columnas o pilares de sección cuadrada de granito, en ellos  desembocan las calles de forma abierta, es decir sin encontrarse ningún obstáculo. Inicialmente las casas tenían tres plantas, la primera disponía de balcones en su fachada, la segunda antepechos y la tercera tan solo ventanas, en una distribución jerarquizada. Hoy día todos los huecos de las fachadas disponen de balcones. Frente al actual Ayuntamiento estaba situado el Convento de San Francisco, que fue demolido entre 1835 y 1580 y que comprendía un amplio espacio del centro de Valladolid, en uno de los callejones que en un principio se incorporaba a la plaza y en la actualidad está cerrado, existe una replica de la fachada desaparecida del convento.



Distintos aspectos que ha lucido la plaza mayor

            La plaza a lo largo de su historia ha sufrido muchos cambios en su urbanización, como la eliminación de jardines y la construcción de un parking público. La última reforma sustancial se realizó en el año 1996, en la que se sustituyó el suelo de la plaza y se arreglaron y pintaron de rojo-almagre las fachadas de los edificios para dar a la plaza el aspecto que tenía en un principio de ladrillo visto, y que con el tiempo y los continuos revocos permanecía oculto.
La estatua del Conde Ansúrez preside el centro de la plaza

            El centro de la plaza está presidido por una estatua del Conde Ansúrez realizada en 1903 por Aurelio Rodríguez-Vicente Carretero, se encuentra sobre un pedestal de base cuadrangular realizado en piedra de Campaspero, la estatua es de bronce, porta espada y escudo, en su mano izquierda lleva el documento enrollado de la fundación de la ciudad, y en la derecha el pendón de Castilla. Unas placas de bronce incrustadas en la base muestran episodios de la vida del Conde.
Unión de la Calle Ferrari con uno de los frentes de la plaza mayor