lunes, 31 de diciembre de 2012

Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús

Interior de la iglesia



            Sustituyó en 1973 a un templo neogótico que construyó Jerónimo Ortiz de Urbina a finales del siglo XIX. Este nuevo templo fue levantado por los arquitectos Alonso Lomas y Gutiérrez Gallego, tiene una planta semicircular y representa el esquema más original realizado en los últimos años dentro de la arquitectura religiosa de la ciudad.
            En su interior se puede contemplar la Inmaculada, obra de Pedro de Sierra y depositada por el Museo Nacional de Escultura.

Interior de la iglesia

Iglesia de Nuestra Señora de La Victoria

Fachada de la iglesia

            Del antiguo templo de Mínimos de San Francisco de Paula, establecido a mediados del siglo XVI al otro lado del Puente Mayor, y cuya cabecera reconstruyó Francisco de Praves en 1613, solo se ha salvado, adosada a una moderna iglesia su portada principal realizada en 1730.

            En este moderno templo también se ha conservado el retablo mayor instalado en 1863 procedente de la primitiva iglesia de San Ildefonso, obra del escultor Esteban Jordán, realizada en 1594  y patrocinada por Don Juan de Tamayo y Doña Luisa Valencia.

Además del retablo se puede apreciar una pintura de principios del siglo XII obra de Francisco Martínez, que representa la Unidad de la Trinidad y  procede del Convento de las Agustinas Recoletas, así como una escultura de San José obra de Manuel de Ávila.





Iglesia de Nuestra Señora del Carmen de Extramuros

Fachada de la iglesia


            La iglesia es lo único que queda del antiguo convento de Padres Carmelitas Descalzos, que estuvo dedicado a la Virgen del Consuelo. La desamortización de 1835 puso fin a la vida conventual y causó la dispersión de parte de su patrimonio artístico, el claustro, las dependencias y las huertas fueron derruidas y ocupadas a partir de 1840 por el Cementerio Municipal. Sólo se salvó la iglesia, la cual se convirtió en el Santuario de la Virgen del Carmen, considerado actualmente como Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento Histórico-Artístico Nacional desde noviembre de 1983.

            El templo se edificó a finales del siglo XVI, tanto las trazas como la dirección de obra estuvieron a cargo del arquitecto Diego de Praves. El templo fue construido en el solar que junto con las casas y las huertas donaron en 1583 Don Diego de Salcedo y su esposa Doña María de Menchaca. El hijo de Diego, Francisco de Praves, levantó la fachada en 1617, y años más tarde reedificó la Capilla de San Juan Bautista en el lado del Evangelio, la cual fue adquirida como patronato por la familia de los Camporredondo. En 1739 se adosó al testero norte del transepto la Capilla de San Joaquín, Santa Ana y Nuestra Señora de la Mano, construcción atribuida a los arquitectos Matías Machuca y al carmelita Fray Pedro de la Visitación.
Planta de la iglesia

            La planta del edificio la forma un gran rectángulo, con una nave de cuatro tramos separados mediante pilastras toscanas con entablamento dórico y cubierta con una bóveda de cañón decorada con yeserías, las cuales forman dibujos geométricos; entre los contrafuertes se disponen capillas hornacinas con pasos de comunicación entre ellas, dispone de presbiterio rectangular poco profundo. El crucero está cubierto con una cúpula vaída sobre pechinas que se manifiesta al exterior mediante un cimborrio de planta cuadrada. La cúpula y la nave de la iglesia están decoradas con pinturas de Santos y Padres Carmelitas. En el lado sur del presbiterio se abre la sacristía, la cual se divide en dos tramos. El templo cuenta con tres criptas y perpendicular al lado norte del brazo del crucero, se abre la capilla de San Joaquín, Santa Ana y Nuestra Señora de la Mano, obra de excelente factura barroca, compuesta de una nave de dos tramos cubierta con una bóveda de cañón, y de un espacio octogonal cubierto con bóveda de cascos.

            La fachada está muy reformada, remontándose la última y más profunda intervención a principios del siglo XX, por lo tanto su arquitectura difiere sustancialmente de la original. Consta de cuatro volúmenes bien definidos, un zócalo de sillería con una sencilla portada adintelada, sobre él, un hastial rectangular delimitado por pilastras, con tres ventanales y una hornacina en la que se puede contemplar la imagen en piedra de la Virgen del Carmen, se remata con un frontón triangular con un óculo en el tímpano. A los lados y confeccionadas con un aparejo mixto de sillar y ladrillo, dos torres simétricas divididas en dos cuerpos, con balcones en el inferior y campanarios en el superior, dotados de doce campanas cada uno.
Detalle de la capilla de San Joaquín, Santa Ana y Nuestra Señora de la Mano

            En el interior la iglesia conserva importante mobiliario, destaca el retablo de la Capilla de San Joaquín, Santa Ana y Nuestra Señora de la Mano, presidido por una imagen de la Inmaculada realizada por Gregorio Fernández en 1634, dicha capilla también atesora una pequeña escultura de Santa Ana, obra postrera de Juan de Juni. En el brazo sur del transepto, en el lado de la Epístola, se pueden admirar otras dos obras de Gregorio Fernández, una imagen de Santa Teresa y un crucifijo, y en el lado opuesto se ubica el retablo de San Juan de la Cruz, el cual perteneció a la antigua Capilla de Don Antonio de Camporredondo.

Cabecera de la iglesia con su retablo mayor

            El Retablo Mayor de estilo barroco y realizado en madera dorada, presenta dos cuerpos, el inferior de tres calles y el superior de una calle única, en cuyo espacio central, y  rodeada de cinco lienzos alusivos se sitúa una hornacina con la imagen de la Virgen del Carmen, procedente de Mayorga de Campos; es una copia realizada en 1650 de un original perdido de Gregorio Fernández. 

Hornacina con la Virgen del Carmen situada en la fachada

viernes, 28 de diciembre de 2012

Casa Museo de Zorrilla

Casa y jardín

            En una casa situada en la Calle Fray Luis de Granada, nació el 21 de febrero de 1817 el famoso poeta vallisoletano José Zorrilla, conocido entre otras por su obra “Don Juan Tenorio”.

            Se trataba de una casa de aspecto sencillo alquilada por los padres de José Zorrilla al Marqués de Revilla, en la cual vivió Zorrilla durante los seis primeros años de su vida, volviéndola a habitar brevemente en el año 1866 tras su regreso de México.

            Tras su muerte la casa fue comprada por el Ayuntamiento de Valladolid para convertirla en una casa-museo, y de esta manera honrar la memoria del poeta. La planta baja fue habilitada como biblioteca gracias a la labor de Narciso Alonso Cortés, importante estudioso de la obra de José Zorrilla, y en 1895 se colocó en la fachada una lápida conmemorativa con el busto del poeta, obra del escultor Pastor Valsero con la inscripción “Aquí nació el eminente poeta Don José Zorrilla año 1817”.

            La casa consta de dos plantas, sótano y un amplio jardín. En ella se conservan algunos muebles originales del poeta, como su escritorio, donados por su viuda, y otras de posterior adquisición con el fin de recrear en su interior el ambiente de la época en la que vivió José  Zorrilla. Entre los recuerdos personales del poeta destaca la mascarilla funeraria que obtuvo de su rostro el escultor Aurelio Rodríguez-Vicente Carretero, y que fue utilizada para la realización del monumento dedicado al poeta, situado en la Plaza de Zorrilla. La última remodelación de la casa y del jardín fue realizada a finales del 2006.

Palacio de Fabio Nelli

Fachada del Palacio de Fabio Nelli (Foto de wikipedia)


            Este palacio es un buen ejemplo de cómo, en el Renacimiento, la arquitectura fue un símbolo de poder, cultura, y riqueza de sus propietarios. El palacio de Fabio Nelli está considerado como el edificio renacentista del periodo clasicista más importante de Valladolid.

            La construcción del edificio se inició en el periodo en que Valladolid iniciaba su decadencia, los trabajos duraron unos veinte años, en los que se sucedieron periodos de paralización de las obras, así como la sustitución del arquitecto responsable a causa de su muerte. Se decoró siguiendo el gusto clasicista italiano, siendo su fachada, patio, y escalera los máximos exponentes de este tipo de arquitectura en Valladolid.

Planta del Palacio

            Fabio Nelli fue un importante banquero vallisoletano nacido en 1533, que tras la muerte de su padre, Alfonso Nelli completamente arruinado, se marchó con su madre, Damiana de Espinosa, a Sevilla en compañía de sus tíos, donde transcurrió su vida profesional. Se casó con Doña Violante de Rivadeneira, y tuvieron dos hijas, Damiana, que se casó con su primo Hernando de Rivadeneira y Leonor, que se casó con Cristóbal de Benavente y Benavides, que más tarde se convirtió en el Conde de Fontemar.

            La prosperidad económica que gozaba la ciudad de Valladolid por ser sede de la Corte atrajo a acaudaladas familias de comerciantes y banqueros. Fabio Nelli regresó en el año 1576 junto con su esposa, y decidieron construirse una mansión que transcendiera más allá de su muerte, era la idea renacentista de construir algo que permaneciese en la historia. Comenzaron con la compra de unas casas pertenecientes al Conde de Osorno, que salieron a la venta para saldar las deudas que tenía contraídas con los acreedores.

            Fabio Nelli contrató al arquitecto Juan González de la Lastra, el cual proyectó una residencia castellana, proyecto que fue alterado después de su muerte en 1582 por el arquitecto Pedro de Mazuecos el Mozo, que fue quien le sustituyó. Pedro de Mazuecos el Mozo introdujo elementos de inspiración italiana, como la fachada simétrica flanqueada por torres y la situación del acceso en el centro de la misma alineado con la entrada al patio.

Portada del Palacio de Fabio Nelli

            Juan González de la Lastra construyó los cimientos y las crujías correspondientes siguiendo el esquema habitual en la construcción de los palacios vallisoletanos, el zaguán situado a la izquierda de la fachada con las puertas de la calle y el patio desalineadas y evitando así toda la visión del patio desde la puerta exterior. Tras seis años, la obra de Juan González de la Lastra quedó truncada por su enfermedad y muerte en 1582, a partir de entonces el escultor Pedro de la Maza y el arquitecto Pedro de Mazuecos el Mozo fueron los encargados de continuar con las obras, proyectando y construyendo el patio y la escalera, obra que finalizaron en 1589. A partir de entonces fue el propio Fabio Nelli quien se encargó de la dirección de las obras, para ello se trasladó a vivir a las únicas dependencias que estaban terminadas. Contrató la fachada al arquitecto Diego de Praves, el cual realizó los planos, aunque estos fueron modificados por Pedro de Mazuecos el Mozo, cuando después de que las obras estuviesen paralizadas al menos durante cinco años, Fabio Nelli le contratase de nuevo para finalizarlas. Durante este periodo habían surgido en Italia nuevas ideas en el mundo de la arquitectura y Pedro de Mazuecos el Mozo las aplicó en la fachada del palacio, para ello modificó la ubicación del zaguán y el tamaño y posición del patio. La nueva disposición se basaba en los principios de simetría y centralidad ofrecidas por el Renacimiento, a su vez Fabio Nelli decidió que el edificio debía terminarse siguiendo las tendencias italianas más recientes.

            Fabio Nelli en previsión de que se agotase la línea de descendencia directa o indirecta, como así fue, fundó una Obra Pía, dejando escrito que se estableciese en el palacio un hospital y un albergue para estudiantes pobres, aunque nunca se llevó a cabo. El palacio en un principio pasó a manos de los sucesores del banquero, y el Marqués de la Vega, nieto de Fabio Nelli ordenó colocar su escudo en la portada, escudo que se mantiene hoy día. Años más tarde al no existir más herederos, el palacio pasó a ser administrado por el Prior y los religiosos del convento de San Pablo, que desde 1774 eran patronos de las memorias y Obras Pías fundadas por el banquero, y administradores se sus bienes en nombre de la Chancillería. El palacio sirvió de residencia a algunos altos cargos religiosos y también a particulares, hasta que durante la Guerra de la Independencia fue ocupado por las tropas francesas, utilizándolo como almacén, ocasionándole grandes desperfectos. En 1816 el palacio fue utilizado para instalar las oficinas de la Real Hacienda, y tras la desamortización pasó a ser propiedad del Estado, el cual se lo vendió a Felipe Tablares Maldonado. En el siglo XX volvió a ser adquirido por el Estado y en 1968 fue restaurado para albergar el Museo Arqueológico, trasladándose las colecciones de Arqueología y Bellas Artes que se encontraban depositadas en el Colegio de Santa Cruz desde el año 1879, convirtiéndose el palacio en el Museo Provincial de Arqueología, hoy denominado Museo de Valladolid.

Zaguán de acceso al patio

            Los materiales utilizados en la fachada son la piedra para el zócalo y el ladrillo en las paredes, apareciendo todo enlucido salvo la portada, la fachada está enmarcada por dos grandes torreones, consiguiendo de este modo trasmitir la armonía de su composición, basada en el empleo de la proporción 1:2, a la que tanto se refirió la arquitectura del Renacimiento. La portada clasicista se encuentra en el centro de la fachada, y desde su puerta se accede a través del zaguán al patio de orden corintio, y enfrentado con la calle. La cornisa tiene un volado de modillones con moldura de talón. La portada de orden corintio está decorada con una gran carga de significados iconográficos que reproducen leyendas clásicas y seres alegóricos al gusto de la sociedad de aquel momento, su puerta es de medio punto y está flanqueada con dobles columnas estriadas a los lados, sobre ella se aprecia un friso decorado con amorcillos y figuras vegetales, el segundo cuerpo dispone en el centro de un balcón con barandilla de bronce, sobre él un dintel con la inscripción “Soli deo honor y gloria”, y a los lados dobles columnas entre las cuales se disponen hornacinas. El frontón está partido y en el hueco del centro se sitúa el escudo, está rematado con pirámides y bolas al gusto escurialense.

            Recorriendo el palacio se puede comprobar la calidad arquitectónica de todos sus elementos, no únicamente basas, capiteles y columnas, sino también balaustres, cornisas, modillones, impostas, balconadas, artesonados, yeserías, etc. que nos hablan de la mejor oportunidad que tuvo la arquitectura palaciega en Valladolid.

domingo, 23 de diciembre de 2012

Iglesia Nuestra Señora de las Angustias

Iglesia Nuestra Señora de las Angustias

                La “Cofradía Penitencial de Nuestra Señora de las Angustiasfue fundada con anterioridad al año 1536 y su primitiva sede se encontraba en la actual calle Torrecilla llamándose entonces calle de las Angustias Viejas, permaneciendo en ella hasta el año 1604, en el cual se trasladaron a su nueva iglesia.

            La mayoría de sus cofrades eran ricos mercaderes y realizaban importantes donaciones y en especial Martín Sánchez de Aranzamendi y su esposa Luisa de Rivera que donaron la cantidad suficiente para la construcción de la iglesia, pidiendo a cambio ser enterrados en ella.

            La iglesia se comenzó a edificar en 1597 bajo el patronazgo de Aranzamendi y su esposa para que sirviera de residencia a la cofradía. Las trazas de la obra, así como su dirección correspondieron al arquitecto Juan de Nates, a sus ordenes trabajaron los canteros Gaspar Vallejo, Martín de Uriarte, Juan de la Celaya, Juan de Rozadilla, Hernando de Munar, Juan de la Muela y Juan del Valle. Las obras quedaron concluidas en 1604 y las esculturas de la fachada obra de Francisco del Rincón en septiembre de 1606.

            La fachada del edificio está influenciada por la Catedral y la arquitectura escurialense, consta de dos cuerpos con bastante desproporción entre ellos, el inferior en forma de arco del triunfo presenta columnas adosadas de orden corintio y entre ellas nichos con esculturas de San Pablo y San Pedro, encima de la puerta otro nicho con la imagen de La Piedad. En el segundo cuerpo se abre una ventana adintelada flanqueada por dos pares de columnas, y entre ellas otros dos nichos con esculturas representando La Anunciación. La fachada está rematada por un frontón triangular con el escudo de armas de los patronos.

            El edificio sigue la topología penitencial, disponiendo de salones para los cofrades, almacén de Pasos, balconada, etc.
Planta de la iglesia

            El interior se organiza en una nave única de dos tramos, crucero y capillas laterales entre los contrafuertes. No dispone de capilla mayor, la nave está cubierta con bóveda de cañón decorada con yeserías geométricas, el crucero mediante cúpula de media naranja sobre pechinas y linterna.

            El retablo central obra de Francisco del Rincón representa el misterio de La Anunciación, combinando la pintura con la escultura, las pinturas representan La Fe, La Caridad, La Fortaleza y La Prudencia.

            Entre los años 1704 y 1710 se construyó perpendicular a la nave y comunicada con el crucero una capilla ochavada y cubierta con cúpula y linterna para albergar a la imagen de Nuestra Señora de las Angustias, obra realizada en madera policromada por Juan de Juni, de gran calidad y una de las más conocidas del autor. Los encargados de construir esta capilla fueron el cantero Francisco Pérez, el escultor Gregorio Díez de la Mata, el pintor Manuel Petti y el dorador Santiago Montes.

            La iglesia también cuenta con otras dependencias como la sacristía, la sala de pasos, el salón de cabildos, donde se guardan importantes obras de los siglos XVII y XVIII.

Retablo central


Iglesia Dulce Nombre de María

Grabado del desaparecido Colegio de Niñas Huérfanas y Doncellas Nobles
 (Grabado de Miguel A. Sória)


            Situada en un principio en la calle San Ildefonso, formaba parte del desaparecido Colegio de Niñas Huérfanas y Doncellas Nobles fundado por don Luis Meléndez y su mujer Ana del Castillo, estos dejaron el patronato a su sobrino el pintor Diego Valentín Díaz que fue el que se encargó de finalizar las obras en 1653. El colegio fue derribado y solo se conservó la fachada que se encuentra adosada a un templo moderno en la calle Canterac.

            En el interior del templo se colocaron tres retablos pintados por Valentín Díaz, el mayor dedicado a la Virgen Niña mediante una serie de alegorías y símbolos que se agrupan para expresar la virginidad e importancia del nombre inmaculado de María Santísima, y los dos colaterales dedicados a San Luis y a San Nicolás de Bari.

Actual iglesia Dulce Nombre de María

Casa Museo de Colón

Casa Museo de Colón


            Cristóbal Colón falleció en Valladolid el 20 de mayo de 1506, probablemente en la hospedería del convento de San Francisco, que estaba situado entre las calles Santiago, Duque de la Victoria y Plaza Mayor. Cristóbal Colón fue sorprendido por la muerte en Valladolid cuando reclamaba los derechos y beneficios que le habían sido prometidos por el rey Fernando V de Aragón, lo que propició que Cristóbal Colón en la primavera de 1506, sobreponiéndose al dolor ocasionado por una ataque de gota realizase un viaje en mula desde Sevilla a Segovia, para entrevistarse con él. El rey le aseguró que cumpliría con lo pactado y le remuneraría generosamente. Poco después, el rey fijó su corte en Valladolid y Cristóbal Colón se trasladó también a Valladolid con el fin de insistir en sus demandas, muriendo poco después sin verlas resueltas.
Reproducción de la Nao Santa María
detrás la famosa lápida y el busto del
Almirante

            En el siglo XVIII existía en Valladolid una casa de humilde porte propiedad de una familia apellidada Colón, y se pretendió identificar esta vivienda como la casa en la que murió el ilustre almirante, hasta el punto de que se colocó un medallón con el busto de Colón, obra de Nicolás Fernández de la Oliva con la inscripción “Aquí murió Colón”. La casa desapareció con motivo de las reformas urbanísticas de la zona, pero la iniciativa de un grupo de intelectuales y universitarios impulsaron al Ayuntamiento a la compra de un solar que formaba parte de los jardines de las religiosas salesas, iniciando en 1965 la construcción de un nuevo edificio, con el fin de darle el uso de Casa-Museo y de esta forma recordar la figura de Cristóbal Colón.

            En 1968 se inauguró el nuevo edificio, de estilo gótico isabelino inspirado parcialmente en una casa palaciega propiedad del hijo del almirante Diego Colón, adquirida como residencia familiar en 1509 en la capital de la isla de Santo Domingo. En la fachada se instaló una portada con alfiz procedente de una casa de Pedro Pérez de Arrieta, escribano de la Chancillería de Valladolid, y de su esposa Agustina de Garibay, y en un arco ciego situado en un lateral del jardín, junto con el busto del almirante se colocó la antigua lápida procedente de la primera casa del siglo XVIII con la conocida y equivocada inscripción de “Aquí murió Colón”.
Portada con el alfiz procedente de la casa de Pedro
Pérez de Arrieta

            Posteriormente se colocaron en el jardín una reproducción realizada en hierro de la nao Santa María y el busto del vallisoletano Juan Ponce de León, conquistador de Puerto Rico y descubridor de La Florida.

            Con motivo del quinto centenario de la muerte de Cristóbal Colón, en el año 2006 la Casa-Museo fue reformada y ampliada con la construcción de un edificio anexo. En la actualidad alberga una importante exposición que se centra en los escenarios en que trascurrió la vida de Cristóbal Colón, mostrándonos una visión múltiple de este personaje: Colón como hombre, marinero, descubridor, diplomático, negociador, comerciante etc.








Casa Museo de Colón

Casa de Cervantes

Fachada principal de la Casa de Cervantes


         La casa de Miguel de Cervantes formaba parte de un conjunto de cinco casas de similares características edificadas en el año 1601 por Juan de las Navas, apoderado del Ayuntamiento de Valladolid. Dichas casas fueron construidas sobre unos solares heredados de su padre, unidos a otros que fueron adquiridos, sitos en la antigua Calle del Rastro de los Carneros, hoy en día Calle Rastro. Las casas son un ejemplo de cómo era el tipo de vivienda en Valladolid en el momento de una gran demanda propiciada por la instalación de la Corte de Felipe III.

Distribución actual de la planta baja de la
Casa de Cervantes y de la Academia de Bellas
Artes

            Las casas estaban situadas frente al puente de madera que existía sobre el río Esgueva, que en aquel tiempo discurría por la actual Calle Miguel Iscar. Miguel de Cervantes vivió en esta casa ente los años 1602 y 1606, coincidentes con la permanencia de la Corte en Valladolid, ya que era recaudador de impuestos. Vivió con su hija Isabel, sus hermanas Magdalena y Andrea, un hija de esta, y una criada. La vivienda no disponía de muchas comodidades, ni estaba en un lugar agradable debido a la cercanía de dos mataderos, un rastro donde se vendía la carne para el consumo público, varios corrales de cerdos y el propio río Esgueva que en aquellos días despedía mal olor.

            Durante la estancia de Miguel de Cervantes en Valladolid, se vio involucrado en un desagradable incidente, en el que tuvo que intervenir la justicia. En la noche del 27 de junio de 1605, Don Gaspar Ezpeleta resultó herido frente a la casa de Miguel de Cervantes en un altercado con un desconocido, siendo trasladado a una casa propiedad de Doña Luisa Montoya. Trascurridos dos días el herido murió y las sospechas recayeron en gran parte de la vecindad, entre la que se encontraba Cervantes y su familia, los cuales fueron detenidos junto con algunos vecinos y amigos, hasta que al cabo de unos días, al no encontrar nada en su contra fueron liberados. La historia de este proceso se localizó en el archivo de la Real Chancillería de Valladolid a finales del siglo XVIII, y hoy en día se conserva en la Real Academia Española.

            Durante su permanencia en esta casa Miguel de Cervantes escribió entre otras obras “El Coloquio de los perros”, “El casamiento engañoso”, “La ilustre fregona”,y  “El licenciado Vidriera”.


En el patio delantero está situada la portada
del antiguo Hospital de la Resurrección

Hospital de la Resurrección según el grabado
de Miguel A. Sória
          



















             
            La distribución de las viviendas está compuesta de planta baja, principal, segunda y buhardilla. La fachada está realizada a base de piedra y sillarejo en su parte inferior y ladrillo en el resto, está organizada con regularidad en la distribución de los huecos de ventanas y balcones, coincidiendo con el modelo habitual de fachada establecido en Valladolid desde del siglo XVI. La fachada está decorada a base de impostas correspondientes con los forjados y cercos de yeso rodeando las puertas y ventanas, y en el tejado se abren huecos abuhardillados. En frente de la casa existe un pequeño jardín con una fuente, en el cual se instaló la portada del Hospital de la Resurrección fechada en 1579, y consistente en una hornacina con una imagen escultórica entre una estructura apilastrada de orden dórico. Dicho edificio estuvo situado en la esquina de la Calle Miguel Iscar con la Acera Recoletos. La fachada trasera repite la misma estructura que la principal, desde la cual se accede a otro jardín en el que también se ha instalado una portada renacentista procedente del monasterio de la Armadilla, en la provincia de Valladolid, dicha portada está formada por un arco de medio punto con ornamentación plateresca y hermosas tallas de ángeles, rematándose con relieves de candelabros sobre la clave y las jambas de la puerta.

            Tres de las cuatro casas subsistentes, entre las que se encontraba la vivienda que ocupó Miguel de Cervantes, fueron adquiridas entre 1912 y 1916 por el rey Alfonso XIII y el hispanista Mr. Archer Milton Hontington, fundador de la Sociedad Española de América en el año 1904, las cuales pasaron a partir de 1916 a formar parte del Patrimonio del Estado. La cuarta casa fue comprada en 1919 por el Marqués Benigno de la Vega Inclán y cedida al Estado en 1942.

            La vivienda en la que vivió Miguel de Cervantes fue identificada en el año 1866, y en 1872 un grupo de jóvenes escritores arrendaron la casa para fundar en ella un Ateneo para discutir temas literarios, pero la falta de recursos propició que la Sociedad no durase más de seis meses. Con motivo de la conmemoración del 275 aniversario de la publicación del Quijote, el farmacéutico Don Mariano Pérez Mínguez y los propietarios de la casa la decoraron con muebles y objetos antiguos, fundando en 1875 la Sociedad denominada “La Casa de Cervantes”. La casa fue abierta al público y convertida en sala de lectura y museo hasta el año 1887, año en el que desapareció la Sociedad y la casa pasó a ser ocupada por inquilinos.

Fuente situada en el jardín del patio delantero

            Bastantes años después, el “Patronato de las Fundaciones de Vega Inclán” contactó con Francisco Javier Sánchez Cantón, subdirector del Museo del Prado, y con Constantino Candeira, arquitecto y subdirector del Museo Nacional de Escultura, para la realización del proyecto de crear un nuevo museo en la antigua vivienda de Miguel de Cervantes, para ello recurrieron a la consulta de cartas, documentos y testamentos para poder localizar los muebles y utensilios que poseyó la familia, con el fin de recrear en la vivienda el ambiente de la época. El nuevo museo fue inaugurado el 23 de abril de 1948.

            La cuarta de las casas fue ocupada por la “Real Academia de la Purísima Concepción de Matemáticas y Nobles Artes” desde 1948, institución fundada en 1779 por un grupo de aficionados a las matemáticas, y presidido por el joven Pedro Regalado Pérez Martínez con el fin de enseñar matemáticas y dibujo. Las primeras constituciones fueron aprobadas por Real Célula de Carlos III el 16 de febrero de 1783, pero fue Carlos IV, quien en 1802 concedió a la Academia similares privilegios, a los poseídos por las Academias de Valencia y Zaragoza. Los fondos museísticos que posee proceden en su mayor parte de los concursos que organizó a partir de 1863, también recibió diversos depósitos del Museo Nacional del Prado, y los propios académicos incrementaron la colección con sus propias donaciones. 

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Antiguo convento de las Comendadoras de Santa Cruz

Claustro (Foto de http://domuspucelae.blogspot.com)

            Fue fundado en 1489 bajo la advocación de Santa Cruz por las hermanas Doña María de Zúñiga y Doña María de Fonseca, las cuales cedieron para la nueva construcción su propio palacio. El convento de estricta clausura, solo admitía a las mujeres e hijas de los Caballeros de la Orden militar de Santiago, así como a señoras, hijas y hermanas de grandes títulos de España. Llegó a ejercer el patronazgo del convento Doña María Ana Ladrón de Guevara, de la familia de los Condes de Oñate y Marqueses de Viana, la cual siendo comendadora inició la construcción de la iglesia del siglo XVII, esta se remató gracias a los cuantiosos donativos de Doña Teresa de Zúñiga y Pacheco, Marquesa de Castrofuerte.
Portada lateral de la iglesia

            El convento permaneció activo hasta la Desamortización, pasando a continuación a la Comunidad de Dominicas del Rosario, conocidas como “Las Francesas”, que establecieron un colegio femenino. En los años setenta se trasladaron a su nueva sede en la Huerta del Rey vendiendo el edificio a una inmobiliaria, la cual construyó un complejo de edificaciones que envuelven la iglesia y el claustro, únicas construcciones que se conservan del convento original, posteriormente la iglesia fue adquirida por el Ayuntamiento de Valladolid para convertirla en una sala municipal de exposiciones.

            El claustro conocido con el nombre de “Patio de las Tabas” por la decoración que presentan sus suelos (guijarros y huesos de rodilla de cordero), fue edificado en el siglo XVI, estando documentado el pago de cantidades al maestro cantero Fernando de Entrambasaguas en 1537. El claustro debió comenzarse en 1524 o 1525, finalizándose hacia año 1530, se relaciona con los modelos tardogóticos del Colegio de San Gregorio y del Colegio  de Santa Cruz. Este tipo de patio, con antepechos calados se encuentra presente en otros edificios de Valladolid, como son los conventos de Santa Isabel y Santa Catalina.

            El claustro está formado por tres cuerpos de pilares, con arquerías y antepechos calados, los dos cuerpos inferiores están formados por arcos escarzanos y el superior está recorrido por vigas de madera apoyadas sobra zapatas y un amplio voladizo sobre canecillos, su principal elemento decorativo son sus antepechos, que ofrecen una variada muestra de tracerías góticas muy bien trabajadas y en excelente estado de conservación. En el centro del patio se conserva la fuente, la cual está rodeada de un banco de piedra corrido alrededor.

Planta del claustro y de la iglesia

            La iglesia de fechas posteriores, fue comenzada en el siglo XVII, y se debió concluir en el XVIII. Su planta sigue la organización propia de los conventos femeninos, con un coro alargado a los pies en continuidad con la nave de la iglesia y separado de esta mediante una reja. La organización espacial nos remite a modelos evolucionados desde el siglo XVI, basados en plantas post-herrerianas, con cabeceras cortas y grandes cúpulas no trasdosadas, en este caso con capillas poco profundas entre los contrafuertes y balcones-tribunas sobre las mismas con rejería excelentemente forjada. Está cubierta con bóvedas de compleja ornamentación geométrica en yesería, extendiéndose hasta el coro, el crucero está coronado con un cúpula.

            En el interior se conserva un retablo mayor neoclásico dedicado a Santiago, obra de Pedro de Ávila, preside el mismo un grupo de grandes proporciones de Santiago matamoros, que indica que la Orden guardaba del Apóstol Santiago la imagen del santo guerrero ecuestre que acompañó a los caballeros en sus acciones contra los musulmanes.

            La portada lateral de la iglesia continúa los esquemas clásicos, ornamentados con molduras más pesadas y barrocas, las esculturas de los nichos son obra de Pedro de Ávila. La portada preside un patio al que se accede a través de un pórtico con una austera portada adintelada y herreriana realizada por el arquitecto Francisco de Mora, esta era la entrada al convento desde la céntrica calle de Santiago.

Colegio de San Albano o de Ingleses

Fachada de la iglesia


            El colegio-seminario fue fundado en 1589 por el jesuita inglés Padre Robert Persons con el nombre de Real Colegio de San Albano, contando con la protección de Felipe II. Estaba regentado por la Compañía de Jesús, y su misión era la de formar sacerdotes ingleses en teología católica para combatir el anglicanismo y protestantismo asentado en el Reino Unido. Tras la expulsión de los jesuitas de España en 1767, el colegio pasó al patronato regio de Carlos III.
Planta del colegio

            En el lugar que ocupa el actual edificio existía un colegio humilde, hasta que el Padre Manuel de Calatayud comenzó a buscar medios económicos para la construcción de un nuevo edificio, las obras se iniciaron en 1672 y se concluyeron en 1691, para su construcción se siguieron las trazas del jesuita Padre Pedro Matos realizadas sobre un boceto del Padre Manuel de Calatayud. Las obras de la iglesia fueron dirigidas por el maestro Pedro de Vivancos y colaboraron en las mismas los maestros Nicolás Bueno, Pablo Minués y Tejedor Jiménez.

            La fachada es muy sencilla, está realizada a base de ladrillo y mampostería, destaca la parte de la iglesia, constituida por un gran paño vertical dividido en dos cuerpos unidos por arbotantes curvos y rematados con una espadaña, la portada está formada por un arco de medio punto y sobre este un nicho cobija la imagen de La Inmaculada. En la parte del colegio destaca la portería, en la que se puede apreciar una portada del siglo XVIII decorada con una venera y sobre esta, el escudo de Carlos III, en su parte alta se remata con una espadaña para las campanas.
Detalle de la portada del colegio

            La iglesia está considerada como uno de los mejores exponentes del barroco en Valladolid, la cual custodia una imagen de la Virgen María conocida como La Vulnerata, que fue salvada del saqueo de Cádiz de 1596. Es de planta octogonal alargada, se cubre con cúpula ovalada con linterna, decorada con yeserías, en cuyas pechinas se pueden apreciar pinturas de Diego Díez Ferreras. Dispone de capillas rectangulares alrededor comunicadas entre sí, están cubiertas con bóvedas decoradas con yeserías, estas presentan retablos barrocos con esculturas de Pedro de Ávila y Juan Antonio de la Peña, encima de ellas se abren tribunas con balcones cerrados con rejas, sobre estos se encuentran grandes lienzos de Diego Díez Ferreras sobre la profanación de La Vulnerata. La capilla mayor es de planta cuadrangular, y está cubierta con una cúpula con linterna apoyada sobre pechinas.




Interior de la iglesia (Imagen de Wikipedia)

            El retablo mayor es obra de Francisco de Villota y tiene como motivo central a La Vulnerata, imagen del siglo XVI, a ambos lados se encuentran las esculturas de San Albano, Tomás Beckett y Eduardo el Confesor, todas ellas obra de Francisco Rincón.

            Al lado del templo se levanta el colegio, este se organiza a través de un claustro de planta cuadrada realizado en ladrillo, tiene dos pisos y está decorado con pilastras cajeadas. El refectorio es de mediados del siglo XVIII, es de planta rectangular, dividido en tramos cubiertos con bóvedas de cañón con lunetos, en él destaca la pintura de Francisco Solís titulada Éxtasis de María de Pazzis.

martes, 18 de diciembre de 2012

Iglesia La Magdalena

Planta de la iglesia

             El origen de esta iglesia fue una pequeña ermita del siglo XII que se erigió sobre una de las puertas de la antigua muralla de Valladolid y que fue convertida en parroquia. Entre los años 1538 y 1547 el Doctor don Luis del Corral, Oidor de la Real Chancillería de Valladolid y miembro del Consejo Real mandó construir una capilla funeraria adosada a la ermita medieval para que sirviera para su enterramiento.
Iglesia de La Magdalena

            Esta capilla de planta cuadrangular está cubierta con una bóveda de terceletes y combados, es una habitación espaciosa que se ha respetado íntegramente al construir la iglesia, conserva aún la reja de acceso del siglo XVI decorada con las armas del Doctor y el retablo construido y labrado por el escultor palentino Francisco Giralte en 1547.

            El edificio actual se construyó a partir de año 1566 gracias a la magnificencia de don Pedro de la Gasca entre los años 1485 y 1567, adquiriendo el patronato de la misma para utilizarla como panteón funerario para su enterramiento y para que pregonase su grandeza. El abulense Pedro de la Gasca demostró fidelidad a la Corona ya desde la guerra de las Comunidades de Castilla en 1521, Carlos V le nombró Virrey del Perú en 1546 y a su vuelta Obispo de Palencia y de Sigüenza donde murió en 1567.
Estatua de María Magdalena

            Las trazas del templo son del arquitecto Rodrigo Gil de Hontañón, quien  comenzó las obras para continuarlas en  1570, su aparejador Francisco del Río. La edificación comenzó por la capilla mayor, bajo la cual se dispuso la cripta para alojar los restos mortales de su patrono y de sus familiares. A partir del año 1570 se construyó el cuerpo de la iglesia, un templo en forma de cruz latina constituido por una nave espaciosa y luminosa  de grandes proporciones de tres tramos, que se reparten la capilla mayor y el crucero, también dispone de un coro alto a los pies. Grandes contrafuertes al exterior y gruesos muros para soportar las bóvedas que la cubren, estas son de crucería estrelladas con las claves decoradas con las armas del Obispo patrono. El crucero del lado de la Epístola no se pudo completar ya que interfería con la capilla del Doctor Corral, se propuso a sus descendientes el demoler la capilla y edificarla en otro lugar pero estos se negaron.

            Todo el edificio está construido en ladrillo, tapial y piedra para los lugares nobles. La fachada principal está formada por un gran lienzo vertical de piedra, con doble puerta de arcos de medio punto y un gran cuerpo central con un nicho ocupado por una estatua de María Magdalena, dos óculos y un gran escudo de estilo renacentista del patrón Pedro de la Gasca, todo rematado por un frontón triangular. Al lado del Evangelio se levanta una torre de ladrillo con planta cuadrada con un cuerpo superior para las campanas. La torre tuvo que ser reconstruida en los años cuarenta respetándose su fisonomía original, ya que la anterior se hundió en 1938 debido a su mal estado. En el interior, a lo largo de las paredes y a la altura del arranque de las bóvedas corre un friso con una leyenda relativa al patrono.

            Destaca en el interior, el sepulcro de Pedro de la Gasca, realizado en alabastro y jaspe obra del escultor Estéban Jordán. En un principio este sepulcro se encontraba en la capilla mayor pero fue trasladado a mediados del siglo XX a su localización actual ya que de esta manera no se entorpece el culto.

            El retablo mayor y las esculturas son obra de Estéban Jordán que trabajó sobre ellas de 1571 a 1575. El retablo de tres calles se divide en banco, tres cuerpos y ático. En el banco se pueden apreciar bajorrelieves  de pasajes de la vida de María Magdalena, el primer cuerpo está presidido por una imagen de la Santa y en los cuerpos segundo, tercero y en el ático se encuentran pasajes de la vida de Cristo, el retablo se corona con un calvario flanqueado por los escudos de Pedro de la Gasca. En la sacristía hay un crucifijo de la escuela de Jordán y en el coro alto un órgano barroco del siglo XVIII.

Iglesia de Jesús Nazareno

Situación de la iglesia según el plano de Bentura Seco (1738)


                La iglesia de Jesús Nazareno es la sede actual de la “Cofradía Penitencial de Nuestro Padre Jesús Nazareno”, la cual fue fundada en 1596 en el convento de los “Agustinos Calzados de Valladolid” actual archivo municipal.
Planta actual

            En un principio compartieron convento con los agustinos pero con el tiempo surgieron desavenencias y después de construirse su sede en la iglesia que hoy ocupan, abandonaron el convento en una Semana Santa del año 1676.

            En el año 1627 Andrés Cabezón vecino y regidor de Valladolid donó unos terrenos que tenía en las inmediaciones de la actual plaza de la Rinconada a la cofradía, que junto con los que ya poseían en la misma zona, más otros procedentes de otras donaciones lograron completar un solar lo suficientemente espacioso para edificar su iglesia.

            La iglesia de Jesús Nazareno comenzó a construirse en 1665 bajo la dirección de Manuel de Vega y Bernardo Jiménez, en 1676 se abría al culto y en 1695 se añadía la sacristía que da a la calle del Peso, la iglesia no quedó terminada hasta el año1697.
Iglesia de Jesús Nazareno

            Tenía planta de cruz latina con cúpula sobre pechinas y camarín, más dos tramos de nave separados por pilastras y cubiertas con bóveda de cañón. La fachada daba a la plaza de la Rinconada, detrás del antiguo Ayuntamiento. Para la construcción del nuevo Ayuntamiento a finales del siglo XIX, se determinó una nueva alineación de la calle de Jesús y fue preciso recortar la iglesia, eliminando de esta forma su fachada original y sustituyéndola por otra, estas obras de remodelación fueron dirigidas por Joaquín Ruiz Sierra en 1885, una última remodelación se produjo en 1943 con la incorporación de un coro alto.

            La disposición original de la iglesia quedó muy afectada por el  recorte y por el coro adosado. La fachada actual es de ladrillo prensado, el mismo que se empleó el la construcción del Ayuntamiento, dispone de arquillos lombardos de estilo románico-historicista y está rematada por dos espadañas propias del estilo clasista local, como en las fachadas de San Pablo, o el Convento de las Brígidas.

            La iglesia dispone de un retablo barroco con la imagen de la “Virgen de la Soledad” que fue colocada por los cofrades en 1706 cuando la iglesia conservaba toda su extensión. El la parte inferior del retablo a modo de sepulcro y dentro de una urna se sitúa el “Cristo Yacente” y coronándole se encuentra una imagen de la Fe.

jueves, 6 de diciembre de 2012

Iglesia y Monasterio de San Benito el Real

Iglesia y Monasterio de "San Benito el Real"

            En la Edad Media el solar del actual edificio estaba ocupado por el Alcázar Real (Alcazarejo) de los reyes de Castilla, el cual en el siglo XIV perdió su función defensiva, siendo cedido en el año 1390 por el rey Don Juan I a la orden benedictina para albergar un convento. La primitiva iglesia del convento ocupaba el espacio de la antigua capilla del Alcázar conocida con el nombre de “Capilla de San Ildefonso”. A sus pies en el año 1407, Don Sancho de Rojas, obispo de Palencia, patrocinó la construcción de una importante capilla funeraria conocida como la “Capilla de los Fuensaldaña”, cuyos restos han llegado a nuestros días y actualmente forma parte del Museo de Arte Contemporáneo Español.
Detalle del escudo napoleónico de José I

            La orden benedictina en los siglos XIV y XV recibió importantes donaciones de nobles y eclesiásticos, convirtiendo el Monasterio de San Benito en uno de los centros principales de poder de la iglesia en Valladolid, pasando a ser la cabeza de la congregación en España y llegando a depender de ella más de noventa abadías y prioratos. La importancia adquirida por el monasterio y las cada vez más cuantiosas donaciones supusieron el inicio de la reconstrucción del conjunto.

            La nueva iglesia comenzó a construirse en 1499 bajo el mecenazgo de Don Antonio Valdivieso, Obispo de León y Presidente de la Real Chancillería de Valladolid, en la obra participaron algunos de los mejores arquitectos de la época, como Juan de Arandia, García de Olave, y Rodrigo Gil de Hontañón, autor del monumental pórtico construido entre los años 1569 y 1572.

            En 1582 el arquitecto Juan de Ribero Rada entregó las trazas para la construcción de un monasterio más amplio, se trataba de un proyecto ambicioso que sólo pudo ser llevado a cabo parcialmente, consideraba la fachada principal, y giraba en torno a tres claustros principales, el Patio Herreriano, que acogía las dependencias de los monjes, dormitorios, refectorio, sala capitular y biblioteca; el Patio de los Novicios, el cual separaba la zona de clausura de la zona pública; y el Patio de la Hospedería, que albergaba los servicios públicos del monasterio.

Planta del monasterio y su iglesia

            De los tres claustros destaca el denominado “Patio Herreriano”, en un principio atribuido erróneamente a Juan de Herrera por su parecido, tanto en el estilo como en las proporciones, con el “Patio de los Evangelistas” del monasterio de El Escorial. Se comenzó su construcción en el año 1596 una vez finalizada la fachada principal, y esta se prolongó hasta 1665. La situación del Patio Herreriano está condicionada por la iglesia de San Benito, el cuarto de San Julián (actual sala Gil de Hontañón del museo) y la capilla de los Condes de Fuensaldaña, lo cual influye en sus proporciones, el patio sirvió de enlace entre el conjunto de edificaciones que hasta entonces habían formado parte del monasterio.

            El Patio Herreriano no tiene una planta totalmente regular ya que tanto la longitud de sus lados, como sus ángulos no son iguales. Cada lienzo está constituido por dos alturas de siete arcos cada una, separados por columnas pareadas, toscanas en el cuerpo inferior y jónicas en el superior. Está construido de piedra pese a la dificultad de encontrarla en Castilla, gracias a la concesión por parte del Felipe II del uso en exclusiva de unas canteras cercanas. El Patio Herreriano constituye un gran ejemplo de la arquitectura clásica española del siglo XVI.

Patio Hereriano (Alejandro Pérez Ordoñez http://sialahistoriadelarte.blogspot.com)

            Las obras del conjunto finalizaron en el siglo XVIII con la construcción del Patio de la Hospedería, obra de Fray Juan Ascondo. Es un patio con forma rectangular de tres plantas,  y está construido en piedra y ladrillo.

Patio de la Hospedería (http://vallisoletvm.bolgspot.com)

            Años más tarde comenzó el declive del monasterio con la llegada de las tropas napoleónicas, las cuales levantaron los suelos de piedra de los patios para utilizar sus piedras en la pavimentación de calles, también construyeron hornos en el interior de la iglesia y la utilizaron como almacén de grano y paja. Después de la invasión francesa se produjo una pequeña recuperación benedictina que quedó truncada definitivamente con la Desamortización de Mendizábal, lo que originó  el cierre definitivo del monasterio en  1835. La iglesia fue despojada de sus obras de arte y lo que quedaba después del saqueo de las tropas napoleónicas fue trasladado al Museo Nacional de Escultura, donde hoy día se puede contemplar la sillería de estilo plateresco de Andrés Nájera y una gran parte del retablo mayor de Alonso Berruguete.

Fotomontaje de estado original de la Iglesia de San Benito
de Juan Carlos Urueña Paredes, perteneciente al  libro
 "Rincones con fantasma)

            El monasterio se convirtió en un cuartel denominado “Fuerte de San Benito”, lo que supuso el derribo y reforma de una gran cantidad de zonas del antiguo monasterio, después de ser abandonado fue adquirido en 1985 por el Ayuntamiento, instaurando una Escuela Taller, la cual bajo la dirección de los arquitectos Luis Villanueva y José Mª Peridis realizó la restauración de una gran parte del conjunto, en concreto la parte correspondiente al Patio de la Hospedería, para ser utilizado como sede de oficinas del Ayuntamiento. También se hicieron desde el año 1987 prospecciones arqueológicas, las cuales han puesto al descubierto el Alcazarejo y la muralla medieval. El resto del edificio alberga la sede del Museo de Arte Contemporáneo Español, el cual se articula a través del Patio Herreriano, y un sector del Patio de los Novicios está regentado por los Padres Carmelitas Descalzos, a los cuales en 1895 se les cedió la iglesia.

            La iglesia se construyó sobre el antiguo Alcázar Real, es de estilo gótico aunque su fachada es posterior, la cual está realizada en forma de torre-pórtico, en un principio poseía bastante más altura ya que disponía de dos cuerpos más para el campanario situados sobre los actuales, y que fueron derribados en el siglo XIX por amenazar ruina. La torre-pórtico es de planta cuadrada con arcos apuntados de medio punto a los tres frentes, dentro del pórtico se aprecia un escudo napoleónico de José I, siendo uno de los pocos que se conservan de la época.

            La iglesia se organiza mediante tres naves de seis tramos rematadas por tres ábsides poligonales, y separadas entre sí por pilares octogonales y molduras, que reciben las bóvedas estrelladas de terceletes, en los tramos más cercanos a la cabecera estos presentan capiteles y cornisas. Las naves laterales tienen gran altura, llegando casi a igualar a la de la nave central, se pude decir que la iglesia sigue la tipología de iglesia-salón, muy difundida en la primera mitad del siglo XVI, creando edificios muy espaciosos. La iluminación se resuelve a partir de grandes huecos que se abren en la pared de la nave lateral del lado de la Epístola y en los ábsides, originalmente existieron otros huecos en la nave central que fueron tapiados hacia 1580 cuando se elevaron los tejados. A los pies se dispone el coro alto con tracerías en sus antepechos, el cual abarca las tres naves de la iglesia y descansa sobre bóvedas estrelladas de terceletes y combados. En el interior se abren varias capillas y la sacristía, la mayor parte de ellas cubiertas con bóvedas estrelladas complejas. Destaca la Capilla del Licenciado Francisco Butrón, la cual se cierra mediante una verja, en su interior se encuentra un Cristo de 1616 de Gregorio Fernández, también merece especial atención la Capilla de los Mudarra, la cual contiene un altorrelieve  de Santa Teresa, obra de Juan Imberto, y que estuvo colocado con anterioridad en el convento de Santa Isabel. El exterior de la iglesia  presenta grandes muros de piedra caliza, con grandes ventanales para iluminarla interiormente, las fachadas laterales disponen de grandes contrafuertes que contrarrestan el empuje de las bóvedas con las que se cubre el interior.

Reja de Tomás Celma

            Dentro de la iglesia se encuentra una reja, obra de Tomás Celma que se instaló en 1571, abarca las tres naves y divide la iglesia en dos partes, la de los pies destinada al pueblo llano y la de la cabecera destinada a los monjes. En 1922 se instaló un retablo mayor barroco procedente de la población de Portillo (Valladolid), para sustituir al que tenía antes de la Desamortización, el cual fue tallado y montado entre los años 1527 y 1532 por Alonso Berruguete y que ahora se encuentra una gran parte de él en el Museo Nacional de Escultura, al igual que la sillería que se encontraba en la nave central. Esta fue construida por Andrés de Nájera y terminada en 1528, posee sillas bajas y altas, y su destino era el de servir para las reuniones anuales de los abades de los monasterios castellanos de la orden benedictina. Las sillas altas en sus respaldos tienen grabadas las imágenes de los santos de las distintas casas benedictinas para que cada abad encontrase fácilmente su asiento. El estilo de la sillería es el plateresco y está considerada una de las mejores sillerías existentes en España.