sábado, 26 de enero de 2013

Alojamiento en Valladolid


HOTELES

  • AC PALACIO DE SANTA ANA * * * * *  Calle Sana Ana, 2 Arroyo de la Encomienda Tlf. 983 409 920  
  • LASA SPORT * * * *  Carretera de Rueda 187 Tlf. 983 245 444
  • AMADEUS * * * *  Calle Montero Calvo, 18 Tlf. 983 219 444  Ver plano (F-6)
  • ATRIO * * * *  Calle Núñez de Arce, 5 Tlf. 983 150 050  Ver plano (F-6)
  • GAREUS * * * *  Calle Colmenares, 2 Tlf. 983 214 333  Ver plano (G-6)
  • CONDE ANSÚREZ * * * *  Avenida de Gijón, 100 Tlf. 983 362 310
  • EL COLOQUIO DE LOS PERROS * * * * Plaza de la Universidad, 11 Tlf. 983 044 035 - 983 137 099 Ver plano (E-7)
  • EL JARDÍN DE LA ABADÍA * * * *  Calle San José 3-5 Arroyo de la Encomienda Tlf. 983 409 916
  • ENARA * * * *  Calle Montero Calvo, 30 Tlf. 983 300 211  Ver plano (F-6)
  • FELIPE IV * * * *  Calle Gamazo, 16 Tlf. 983 307 000  Ver plano (G-6)
  • IMPERIAL * * * *  Calle del Peso, 4 Tlf. 983 330 300  Ver plano (E-5)
  • LA VEGA * * * *  Avenida de Salamanca, Km. 131,5 Arroyo de la Encomienda Tlf. 983 407 100
  • OLID * * * *  Plaza de San Miguel, 10 Tlf. 983 357 200  Ver plano (E-6)
  • MELIÁ RECOLETOS BOUTIQUE HOTEL * * * *  Calle Acera de Recoletos, 13 Tlf. 983 216 200  Ver plano (H-5)
  • NEXUS VALLADOLID SUITES & HOEL * * * *  Calle Solanilla, 13 Tlf. 983 213 756  Ver plano (E-7)
  • NH BÁLAGO * * * *  Calle de las Mieses, 28 Tlf. 983 363 880  Ver plano (D-2)
  • NH CIUDAD DE VALLADOLID * * * *  Avenida de Ramón Pradera, 10-12 Tlf. 983 351 111  Ver plano (D-3)
  • NOVOTEL VALLADOLID * * * *  Calle Puerto Rico, 6 Tlf. 983 459 595
  • SILKEN JUAN DE AUSTRIA * * * *  Paseo de Zorrilla, 108 Tlf. 983 457 475  Ver plano (J-3)
  • VINCCI FRONTAURA * * * *  Paseo de Zorrilla, 332-334 Tlf. 983 247 540
  • FERIA * * * *  Avenida Ramón Pradera, s/n Tlf. 983 373 607 Ver plano (D-3)  
  • CATEDRAL * * *  Calle Núñez de Arce, 11 Tlf. 983 298 811  Ver plano (F-6)
  • EL NOGAL * * *  Calle Conde Ansúrez, 10 Tlf. 983 340 333  Ver plano (E-5)
  • HOTEL TOPACIO * * * s  Calle Plomo, 8 Tlf 983 313 312
  • KRIS PARQUE * * *  Paseo Hospital Militar, 17 B Tlf. 983 220 000  Ver plano (I-4)
  • MOZART * * *  Calle Menéndez Pelayo, 7 Tlf. 983 297 777  Ver plano (F-5)
  • RIBERA * * *  Avenida José Luis Lasa, 117 Arroyo de la Encomienda Tlf. 983 407 047
  • RÍO HORTEGA * * * Calle Zanfona, 12 Tlf. 983 200 203
  • RUTA DEL DUERO * * *  Avenida de los Álamos, s/n La Cistérniga Tlf. 983 403 131
  • TRYP SOFÍA PARQUESOL * * *  Calle Hernando de Acuña, 35 Tlf. 983 372 893
  • WASHINGTON PARQUESOL SUITES & HOTEL * * *  Calle Manuel Azaña, 51 Tlf. 983 385 147
  • IBIS * *  Avenida del Euro, 7 D (Centrolid) Tlf. 983 362 111
  • ROMA * *  Calle Héroes del Alcántara, 8 Tlf. 983 354 666  Ver plano (F-5)
  • SAN CRISTÓBAL * *  Carretera de Soria, Km. 5,500 La Cistérniga Tlf. 983 401 017










HOSTALES

  • ASTORGA * *  Calle Ferrocarril, 1 Tlf. 983 202 754  Ver plano (H-6)
  • DE LA TORRE * *  Calle Alcalleres, 1 Tlf. 983 350 213 - 983 350 277  Ver plano (F-5)
  • LIMA * *  Calle Tudela, 4 Tlf. 983 202 240  Ver plano (G-7)
  • MÓNACO * *  Avenida de Ramón y Cajal, 12  1º-F Tlf. 983 258 998  Ver plano (E-7)
  • PACO * *  Carretera de Burgos, Km. 117 Tlf. 983 342 034
  • PARÍS * *  Calle Especería, 2 Tlf. 983 370 625  Ver plano (E-5)
  • LA CISTÉRNIGA *  Calle Pozo, 3 La Cistérniga Tlf. 983 309 369
  • LOS ARCES *  Calle San Antonio de Padua, 2 - 1º Tlf. 983 353 853  Ver plano (E-6)
  • RAMÓN Y CAJAL *  Avenida de Ramón y Cajal, 12  5º-6º E Tlf. 983 263 222  Ver plano (E-7)
  • THE BOOK FACTORY HOSTEL * Calle Paraíso, 8 Tlf. 983 181 102 Ver plano (E-7)
  • VAL *  Plaza del Val, 6  1º Tlf. 983 375 752  Ver plano (E-5)







PENSIONES

  • ARGENTINA  Calle Macías Picavea, 7  1º Tlf. 983 390 081  Ver plano (E-6)
  • DEL RÍO  Calle Guipúzcoa, 5  8º B Tlf. 679 157 157  Ver plano (H-8)
  • HENAR  Calle Puente Colgante, 1  1º Iz Tlf. 983 231 785 - 615 664 073  Ver plano (I-4)
  • JARES  Calle Puente Colgante, 1  1ºDr Tlf. 983 231 627  Ver plano (I-4)
  • LA CUEVA  Calle Correos, 4 Tlf. 983 330 072  Ver plano (E-5)
  • MARÍA DE MOLINA  Calle María de Molina, 22  3º Iz Tlf. 983 354 872  Ver plano (F-5)
  • PRADO  Avenida de Burgos, 9 Tlf. 983 330 372  Ver plano (B-4)
  • TEYLA  Calle Correos, 7  2º Tlf. 983 341 968  Ver plano (E-5)
  • VIANESA  Calle Montero Calvo, 1  1º Tlf. 983 305 892  Ver plano (F-6)

jueves, 24 de enero de 2013

Museos y Salas de Exposiciones

Museo de Arte Contemporáneo Español. Patio Herreriano









Museo de la Ciencia

domingo, 20 de enero de 2013

Pasaje Gutiérrez

Aspecto nocturno del Pasaje Gutiérrez

          El desarrollo económico alcanzado por la ciudad en las últimas décadas del siglo XVIII, desencadenó la construcción de un pasaje con fines comerciales, imitación a los surgidos en París como consecuencia de la revolución industrial del siglo XIX, y que fueron concebidos como pasadizos que unían calles concurridas, en los que se establecían comercios, cafés, y establecimientos públicos. Esta corriente iniciada en París obtuvo continuidad en otras ciudades europeas como Hamburgo, Nantes, Bruselas, Milán, Madrid, Barcelona, y Manchester, entre otras.

Escultura de Mercurio

            El Pasaje Gutiérrez se construyó con la idea de crear una zona comercial destinada a la alta y media burguesía vallisoletana, pero por desgracia el pasaje dejó de funcionar pocos años después de su inauguración. Estuvo abandonado casi durante cien años, hasta que fue rehabilitado por el Ayuntamiento, en la actualidad ha vuelto a resucitar su actividad comercial y sobre todo se ha convertido en una de las zonas de copas más animadas de la ciudad. El Pasaje Gutiérrez junto con el Pasaje de Lodares en Albacete, son los dos únicos ejemplos de este tipo de galerías que quedan en España.

            La iniciativa para su construcción correspondió al comerciante y rico capitalista Eusebio Gutiérrez, el cual encargó en 1885 los planos al arquitecto Jerónimo Ortiz de Urbina, que proyectó una galería comercial que comunicaba las zonas de la Catedral y la Plaza Mayor, las cuales en la segunda mitad del siglo XIX experimentaron un rápido progreso económico, impulsando la creación de cafés, casinos, y zonas burguesas. En el proyecto, Jerónimo Ruiz de Urbina combinó los órdenes clásicos con las nuevas tecnologías, como eran la cubierta de hierro con teja de vidrio, y la iluminación a gas, de esta manera se dotaba al pasaje de luminosidad en los distintos periodos del día.




Planta del Pasaje Gutiérrez

            La construcción del pasaje tan solo duró un año, concluyéndose en 1886, como queda indicado en las puertas de entrada al mismo. El pasaje forma un espacio de dos tramos unidos en torno a una pequeña rotonda central, cada tramo está decorado con pinturas en los techos coincidentes con el paso bajo las fincas que dan a las dos calles enlazadas por el pasaje, las zonas en las que la galería supera dichas fincas, las cubiertas se transforman en  lucernarios continuos, resueltos con formas de madera de cuidada decoración sobre las que se apoya la cubierta, construida mediante tejas de vidrio procedentes de la Real Fábrica de Cristales de la Granja de San Ildefonso en Segovia. El encuentro de los dos tramos de galería se produce bajo una cúpula acristalada, soportada mediante ménsulas de hierro, siendo en este caso la única aparición de este material en la estructura del pasaje. Las fachadas interiores están divididas en tramos que permiten organizar la distribución de los diferentes locales, disponiendo estos de amplios frentes acristalados en planta baja. Cada tramo dispone de balcones con hermosas cerrajerías en la parta alta, pertenecientes a las viviendas que dan directamente al pasaje. El vestíbulo al que se accede desde la Calle Fray Luis de León está formado por un enlosado de piedra y las paredes están forradas con madera, unos escalones sirven de enlace con la parte interior de la galería y dispone de un balcón-dosel, desde el cual se puede apreciar la totalidad de uno de los tramos del pasaje.

Pasaje Gutiérrez

            El pasaje está cuidadosamente decorado, destacan los brazos de bronce de las luminarias, la cerrajería y las puertas. Destacan de igual manera las estatuas que ornamentan la rotonda central, en los ángulos se encuentran cuatro figuras femeninas que representan a las estaciones, y bajo la cúpula una escultura de Mercurio representando al dios del comercio, imitación de la auténtica escultura de Juan de Bolonia que se puede contemplar en Florencia. También destaca el grupo escultórico formado por una pareja de niños que soportan un reloj instalado sobre el balcón-dosel correspondiente al mirador del piso principal de la casa, cuya fachada mira a la Calle Fray Luis de León.

Frescos de Salvador Seijas

            Las pinturas de los techos, realizadas al fresco son obra del pintor vallisoletano Salvador Seijas, y representan un ciclo de alegorías de las actividades productivas, representando a la Industria, la Agricultura, y el Comercio. Había un lienzo más pintado, pero después de aparecer unas humedades en 1997, fue necesario retirarlo para la reparación y desapareció misteriosamente.

Palacio Real

Fachada del Palacio Real

         Fue mandado construir por Don Francisco de los Cobos, primer Marqués de Camarasa, Comendador Mayor de León, Secretario del Emperador Carlos V, y por su esposa Doña María de Mendoza, hija de los Condes de Ribadavia, cuando ambos después de casarse en 1522 decidieron edificarse una residencia conforme a su rango social. Las trazas y dirección de la obra correspondieron al importante arquitecto cortesano Luis de Vega, el cual una vez finalizado el proyecto en el año 1524, estuvo dirigiendo su construcción entre los años 1526 y 1534, colaboraron con él importantes escultores del momento como Esteban Jamete y pintores como Julio de Aquiles y Alejandro Mainer, los cuales realizaron respectivamente los medallones del claustro y los frescos que decoraban las estancias palaciegas.

Portada del palacio

            El proyecto consistía en un edificio en torno a un magnífico claustro renacentista, aunque tras una reforma ordenada por Carlos V, el edificio se fue ampliando y adquiriendo una complicada composición, fueron añadidos varios patios y otras dependencias, como la capilla y el salón del trono, para que el palacio pudiera alojar a los Reyes en sus visitas a  Valladolid. De esta época tan solo se conserva su claustro principal decorado con medallones alegóricos a las virtudes del héroe humanista.

            A finales de siglo XVI el segundo Marques de Camarasa, nieto de Don Francisco de los Cobos, a Francisco de Mora un proyecto de reforma del palacio y en particular de su fachada principal, trabajos que fueron realizados en el año 1592 por Pedro de Mazuecos.

            En el año 1600 el palacio fue vendido a Don Francisco de Rojas y Sandoval, conocido como el Duque de Lerma, el cual después de realizar importantes reformas lo vendió en 1601 al rey Felipe III después de que este decidiera establecer la Corte en Valladolid y convertir el edificio en el Palacio Real, condición que mantendría hasta el año 1876, en el que pasó a convertirse en la sede de la entonces Capitanía de la VII región militar. El Duque de Lerma mantuvo en su poder algunas dependencias del palacio, donde falleció el 17 de mayo de 1625.

            En el Palacio Real residieron importantes personalidades, como Carlos V y la emperatriz Isabel, además de Santa Teresa de Jesús, Felipe III, Felipe IV, Carlos II, Napoleón Bonaparte, José I, Lord Wellington, Fernando VII, Isabel II, Amadeo de Saboya, y Alfonso XII entre otros. También se produjeron importantes nacimientos como el del príncipe Carlos, hijo de Felipe II, y del futuro Rey Don Felipe IV, nacido el 8 de abril de 1605. La última estancia de la familia real fue en mayo de 1921 con motivo de la visita a la ciudad de Alfonso XIII.

            En el año 1606 la Corte se trasladó de nuevo a Madrid y el Palacio Real fue languideciendo y sufriendo daños, fue perdiendo dependencias a lo largo de los años, como el convento de San Diego o la Capilla Real.

Planta del palacio

            En la actualidad el Palacio Real ocupa un espacio irregular con dos grandes claustros. El principal obra de Luis de Vega, tiene planta rectangular y dos alturas de galerías formadas por arcos carpaneles de tres puntos, decorados con medallones que representan efigies de guerreros y de personalidades. El segundo claustro, mas conocido como la Galería de los Príncipes de Saboya, es de planta trapezoidal, está formado por arcos de medio punto y en el centro del mismo se dispone una fuente de mármol decorada con delfines y sirenas, obra de influencia italiana del siglo XVI. En este claustro se instaló el salón de fiestas del palacio. La escalera principal fue proyectada por Ventura Rodríguez a petición de Carlos III y realizada por Manuel Godoy a finales del siglo XVIII, es de tipo imperial con dos tramos de subida y dos de vuelta, tiene una gran similitud con la escalera del Alcázar de Toledo y está cubierta con una gran bóveda con pinturas del siglo XIX. Otras dependencias que se conservan son el Oratorio de la Reina del siglo XVII, con planta de cruz griega inscrita en un cuadrado y cubierto mediante una cúpula, varios patios como el del Duque, y el salón del trono. También se conservan restos de pinturas, decoración y artesonados, así como una importante colección de cuadros y retratos de militares.

Claustro principal (Foto de http://felixmaocho.wordpress.com)

            La fachada del palacio es de tres alturas con torreones en los extremos y una portada trazada por Mora.

Escalera imperial (Foto de http://felixmaocho.wordpress.com)

Palacio del Conde-Duque de Benavente

Palacio del Conde-Duque de Benavente (Biblioteca de Castilla y León)

            Las obras de construcción del edificio comenzaron en 1515 siendo el V conde de Benavente su promotor, y participando en su construcción el cantero García de Entrambasaguas. Fue construido en la época de la Guerra de las Comunidades, y mientras se estaba construyendo, las obras fueron paralizadas por el temor de que se estuviese construyendo una fortaleza, contraviniendo la disposición de los Reyes Católicos por la cual, se obligaba a derribar todos los edificios o elementos de estos que pudieran poner en peligro el poder de la Corona. Tras una inspección de lo construido, se dio permiso para la continuación de las obras, aún así el conde de Benavente logró que se edificaran en su palacio algunos torreones, aunque limitando el espesor de sus muros.

            El edificio se terminó de construir en el año 1520, tuvo presunción de palacio real, impresionando su gran tamaño y los ricos aposentos de que disponía. En 1555 fue escenario de las Cortes, y en el año 1559 se alojó  el reciente proclamado rey Felipe II. Fue residencia de la familia real en el año 1601 cuando la corte se trasladó a Valladolid, y mientras se estaba acondicionando el palacio que había pertenecido a Don Francisco de los Cobos y Molina para su uso como Palacio Real.

            En este palacio vino al mundo en 1601 la infanta Doña Ana Mauricia, la cual se casaría con el rey de Francia Luis XIII, también en este palacio nacería la infanta Doña María, hija de Felipe III y de Doña Margarita de Austria.

            El palacio estaba comunicado mediante un pasadizo con el cercano monasterio de San Quirce, el cual utilizaba la reina Doña Margarita para visitar a las monjas del convento. En su parte posterior el palacio contaba con largas galerías que se abrían a un espléndido jardín, desde las cuales se podía contemplar el río Pisuerga. También el palacio tenía un paseo que comunicaba con “Las Moreras”, antes denominadas Paseo del Espolón, dicho paseo terminaba en un embarcadero desde el cual el rey cruzaba en barca el Pisuerga para llegar a su finca, la cual dio el nombre al actual barrio de “La Huerta del Rey”. En dicha finca el rey disponía de un pequeño palacio denominado “El Palacio de la Ribera”.

            A mediados del siglo XVII, en tiempos del conde de Benavente Don Juan Alfonso de Pimentel, el palacio disponía de grandes riquezas entre las que se encontraban una magnífica colección de cuadros de Caravaggio y de Ribera, riquezas que fueron aumentando a lo largo de los años y que no han llegado hasta nuestros días debido a los incendios fortuitos que sufrió el palacio en 1668 y en 1716, este último asoló la segunda planta del edificio, y sus torres, en él murieron cuatro personas, y se perdieron prácticamente la totalidad de las riquezas del palacio, quedando convertido en una ruina.

            Tras el incendio el palacio fue abandonado, y vendido a la Diputación en el año 1779, fue restaurado y dedicado a orfanato, se derribó un torreón que estaba situado cerca del río, y se vendió parte del jardín, destruyendo sus galerías y paseos. El orfanato se mantuvo en uso hasta finales de 1970, posteriormente se produjo una nueva restauración en el año 1984 en la que se intentó rescatar lo que quedaba, para convertir el antiguo palacio en la sede de la biblioteca de Castilla y León.

Planta del palacio

            El edificio es de grandes proporciones, en su construcción se ha utilizado la piedra para los zócalos, las esquinas y la portada, para el resto de los elementos se emplea el ladrillo. El edifico tiene planta cuadrada, flanqueada por cuatro torreones que actualmente apenas sobrepasan la altura de la fachada, se organiza mediante dos patios, de los cuales solamente uno ha conservado parcialmente su estructura, de cuatro crujías con arcos apoyados sobre columnas con capiteles corintios tallados con austeras decoraciones de hojas de acanto y pequeñas volutas. El segundo patio tiene forma circular y cubierta semiesférica, entre ambos patios se sitúa la escalera como es habitual en la construcción de los grandes conjuntos palaciales, esta ha sido adaptada para el nuevo uso del palacio, empleando materiales actuales como el hormigón prefabricado, elementos metálicos y cubierta de cristal.

Portada del palacio

            La fachada principal conserva la primitiva portada de acceso, formada por un arco de medio punto dentro de una composición cuadrangular enmarcada con un alfiz de fina labor plateresca, dentro de esta composición se pueden apreciar dos escudos laureados como emblema de la categoría social de sus propietarios en los que lamentablemente no se aprecian con claridad las armas de la familia Benavente.

Detalle de los escudos de la familia Benavente

            En la parte posterior el palacio cuenta con una galería de dos cuerpos, siendo esta el único resto que queda de las largas galerías que permitían contemplar los parajes próximos al río Pisuerga.

sábado, 19 de enero de 2013

Convento de Santa Teresa

Puerta de entrada al convento

            Este convento fue la cuarta fundación de Santa Teresa de Jesús, en un principio estuvo situado en una casa con huertas, cedida en 1568 por los hermanos Bernardino, hijos del Conde de Rivadavia y por Doña María de Mendoza, esposa de Don Francisco de los Cobos, marqués de Camarasa, y hermana de Don Álvaro de Mendoza, obispo de Ávila, los cuales junto con la casa y las huertas aportaron una renta anual para la supervivencia del convento, el cual fue fundado bajo la advocación de la Concepción del Carmen.

            La propia Santa Teresa supervisó las obras de adaptación del convento para que fuera austero y sencillo siguiendo su norma. Estaba situado en un lugar llamado “Río Olmos”, en el camino de Simancas y junto al río Pisuerga. Fue ocupado en 1568 por las religiosas, las cuales enfermaban debido a lo insalubre del lugar. Por este motivo María de Mendoza las trasladó temporalmente a su propio palacio situado en la Plaza de San Pablo mientras buscaba una nueva ubicación para el convento.

El convento de Santa Teresa representado el el plano de Bentura Seco de 1738

            Para ello compró en 1569 unas casas con corral y jardín a Alonso de Argüello situadas en el lugar que ocupa el convento actualmente, las monjas se trasladaron a la finca en 1569, viviendo en las edificaciones que existían entonces, las cuales repararon, destinado una gran parte del corral y jardín para la huerta. Entre finales del siglo XVI y principios del XVII  se construyeron el resto de las dependencias necesarias, como la iglesia, el claustro, y las ermitas, todo ello realizado de una manera sencilla y austera como predicaba la Regla de Santa Teresa. De todas estas dependencias hoy día se conservan la iglesia, las ermitas, la celda de Santa Teresa convertida en oratorio, así como la puerta original de la casa de los Argüello, la cual da acceso desde la calle a un patio, donde se encuentra la iglesia y la entrada del convento.

            La iglesia de orden dórico es de pequeñas proporciones, tiene planta de cruz latina, una sola nave con el coro a los pies cubierta con una bóveda de cañón con lunetos decorada con yeserías, un crucero cubierto con una cúpula rebajada sobre pechinas, y una capilla mayor rectangular en la cabecera y toda la iglesia decorada con un zócalo de azulejo del siglo XVII.

            De la iglesia destaca su retablo mayor, en cuyo banco se puede admirar un relieve realizado en marfil que representa el entierro de Cristo datado en el siglo XVII, el centro del retablo está presidido por una Inmaculada policromada, realizada en el taller de Gregorio Fernández de 1635, en los laterales dos esculturas de Gregorio Fernández, un San José con el Niño de 1623, y una escultura de Santa Teresa de 1619. En el ático se encuentra un Calvario junto con los escudos de los patronos, los Marqueses de Camarasa.

            En el interior del convento se guardan numerosos recuerdos teresianos, como alhajas, cartas autobiográficas de Santa Teresa de Jesús y el códice también autobiográfico “Camino de la Perfección”. También importantes obras de arte, como pinturas de Diego Valentín Díaz y Luis Morales, esculturas como el Cristo crucificado expirante de 1670, obra de Juan de Juni, un Cristo flagelado de 1615, y un Cristo atado a la columna, ambos de Gregorio Fernández, así como un Crucifijo del Alejo Vahía.

Estado actual del convento

Monasterio de Santa María la Real de Huelgas

Monasterio de Santa María la Real de Huelgas

            Fue fundado en 1282 por la reina Doña María de Molina, época en la que se comenzaba a edificar la segunda muralla de la ciudad; el monasterio de la orden cisterciense fue fundado bajo la advocación de Santa María la Real de las Huelgas, para ello la reina María de Molina no dudó en donar su propio palacio de la Magdalena situado en los extramuros de la ciudad. Poco antes de la muerte de la fundadora en 1320, el monasterio estaba en funcionamiento y pocos años después fue incendiado por las tropas de Alfonso XI durante la represión de 1328 que sufrió la ciudad tras su sublevación, salvándose tan solo la sala capitular, alguna estancia principal y la fachada, aunque con importantes daños.

            Actualmente, prácticamente ya no queda nada  del monasterio inicial, lo más antiguo es el sepulcro de María de Molina del siglo XV y una puerta construida en ladrillo de estilo mudéjar que perteneció en origen al palacio de María de Molina y que constituye  el único ejemplo de arquitectura mudéjar existente en  Valladolid. Existen noticias de que esta puerta desempeñó la función de campanario de la vecina iglesia de la Magdalena durante los siglos XV y XVI.

            La iglesia actual fue construida a finales del siglo XVI siguiendo las trazas de Juan Ribero de Rada, Juan de Nates y Mateo Elorriaga, siendo estos dos últimos los encargados de dirigir la obra. La construcción se inició en el año 1579 y el templo se bendijo en 1599.
           
            La iglesia es de estilo clasicista romano, con fuertes influencias de la Colegiata de Villagarcía de Campos, está construida de ladrillo y tapial, aunque a veces aparece la piedra, es bastante austera y sencilla, no presentando ninguna fachada monumental, sino una simple portada adintelada.

Planta de la iglesia

            La iglesia constituye un ejemplo del purismo arquitectónico del renacimiento español, tiene planta rectangular con cruz latina inscrita, está formada por una sola nave de tres tramos separados por pilastras corintias que reciben arcos fajones, está cubierta con bóveda de cañón con lunetos que acogen huecos para la iluminación, y decorada con yeserías planas con motivos geométricos, el crucero se cubre con una cúpula vaída ciega sin cimborrio al exterior y apoyada sobre pechinas. Entre los contrafuertes se abren capillas-hornacinas cubiertas con cúpulas decoradas con yeserías planas, las cuales se iluminan mediante óculos. La cabecera se reparte entre el presbiterio rectangular y dos dependencias a cada lado, en el centro del crucero se conserva el sepulcro realizado en alabastro de Doña María de Molina, quien ordenó en su testamento, fechado en el año 1321, que fuera enterrada en ese lugar, dicho sepulcro fue construido hacia los años 1410-1440 y reformado en el 1600. A los pies de la iglesia se dispone un coro bajo, el cual se abre a la nave mediante un gran arco protegido con una rejería.

Retablo de la iglesia (Foto de Luis Fernández García)

            El retablo mayor fue trazado por Francisco de Praves y ensamblado por Francisco Velázquez, siendo las esculturas y relieves de Gregorio Fernández, el cual trabajó en ellas hacia 1613, las pinturas y policromías son obra de Mateo de Prado. Está organizado en dos cuerpos con cinco calles separadas por columnas corintias, en la calle central se pude contemplar la escena de Cristo desclavándose de la cruz para abrazar a San Bernardo, y encima de esta escena un relieve de la Asunción de María. En el ático se encuentra un calvario.

            Las rejas de las capillas-hornacinas son obra de Juan del Barco. En el coro bajo se guarda un Cristo de Juan de Juni, y en el crucero, al lado del Evangelio se encuentra un órgano barroco fabricado en Valladolid por Juan Casado Valdivieso en 1706, el cual  originalmente estuvo colocado en el coro. En el interior del monasterio existen dependencias anteriores al templo actual, como la puerta mudéjar, el torreón del siglo XV, y la sala capitular del siglo XVI.

Órgano barroco de 1706 (Foto de Luis Fernández García)

            La construcción del claustro se inició en 1621 bajo la dirección de Francisco de Praves, es muy sobrio, de planta cuadrada y formado por dos pisos. El inferior construido en piedra, con grandes arcos de medio punto sobre pilastras toscanas, y el superior realizado en ladrillo con ventanas adinteladas. El claustro se construyó junto con los dormitorios de las monjas, existió un segundo claustro de similares características que fue parcialmente demolido en los años setenta, cuando el edificio fue sometido a una masiva reforma arquitectónica.

Convento de Santa Isabel

Puerta de acceso al convento

            El convento de Santa Isabel tiene su origen en el año 1472, cuando Doña Juana de Hermosilla estableció en este lugar un beaterio de religiosas franciscanas. El Papa Inocencio VIII concedió en 1488 la autorización para la fundación del convento de terciarias franciscanas, el cual pasó a ser de clausura hacia los años 1620 - 1630.

            De la arquitectura del convento destaca la iglesia y el claustro anejo parcialmente mutilado en su ala sur a consecuencia de su derribo para la construcción de una nueva residencia en los años 70. La construcción de la iglesia se concertó con Bartolomé Solórzano en 1506, siendo abadesa Doña Isabel de Solórzano, y fue terminada hacia 1513. Tiene planta rectangular, es de tipo caja con la anchura igual a la altura y está dividida en tres tramos de los cuales uno corresponde al coro. Está cubierta con bóvedas de crucería estrellada con terceletes, respondiendo a los modelos evolucionados del gótico palentino.

            El coro, situado a los pies de la iglesia está soportado por arcos escarzanos, dispone de dos voladizos laterales y se cierra a las vistas de la iglesia mediante celosías caladas con motivos góticos y entrelazados geométricos similares a los del claustro, sobre estas se pude observar un friso de ornamentación clasicista que pudo provenir de las reformas realizadas por el arquitecto Manuel Godoy en el año 1720  a consecuencia de los desperfectos ocasionados por la caída de un rayo. El coro contiene una sillería de nogal del siglo XVI formada por treinta y tres sitiales con decoración gótica.

Planta del convento

            El claustro de planta trapezoidal sigue el modelo de los claustros del Colegio de Santa Cruz y es muy similar al del convento de las Comendadoras de Santa Cruz, desde él se accede a los espacios conventuales, sala capitular y refectorio en la planta baja, y celdas y algunos oratorios en la planta alta. El claustro se organiza en dos niveles con cuatro crujías de grandes proporciones, el piso bajo dispone de elevadas columnas toscanas de piedra con arcos adintelados sobre zapatas de madera, se cierra con antepechos de celosía realizados en yeso con diseños variados de inspiración mudéjar. El piso alto también dispone de columnas toscanas de piedra, pero en este caso los arcos son escarzanos, los antepechos calados de esta planta muestran una gran variedad en su decoración siguiendo la tradición de la arquitectura vallisoletana. El pavimento del claustro está formado por un enchinarrado a modo de alfombra mostrando diversos motivos geométricos.

Claustro del convento

            En la zona de clausura destaca la Capilla de San Francisco del siglo XVI adquirida en 1550 por el doctor Francisco de Espinosa para su enterramiento, está cubierta con una bóveda de crucería, y recorrida con un zócalo con banco realizado con azulejos coloreados del tipo Talavera. Preside la capilla un retablo realizado por Juan de Juni en el que se puede apreciar la figura del San Francisco, y un altar de azulejería. La capilla dispone de una ventana con reja que comunica con la iglesia.

            El retablo mayor fue realizado en 1613 por el ensamblador Francisco Velázquez siguiendo las trazas de Melchor de Beya, se divide en banco, dos cuerpos y ático, en él destaca un grupo escultórico de Gregorio Fernández situado en el centro del segundo cuerpo que representa a Santa Isabel dando limosna a un pobre, se complementa con relieves en el banco, paneles con los misterios gozosos, un calvario, y seis tallas realizadas por Juan Imberto.
            El interior del convento es sede de un museo donde se puede admirar una gran colección de pinturas y esculturas de importantes artistas, así como una gran cantidad de utensilios propios del convento. 

Iglesia Penitencial de la Vera Cruz

Fachada de la iglesia

            Fue construida por la Cofradía de la Santísima Vera Cruz, la más antigua de las cuatro cofradías que existieron en Valladolid en el siglo XVI y que estaba vinculada al cuidado de enfermos contagiosos. En un principio tenían un pequeño oratorio realizado en cal y canto situado en los aledaños de la Puerta del Campo (en frente de la actual “Casa de Mantilla”), era conocido como el Humilladero de la Vera Cruz. Esta pequeña construcción disponía de un retablo cuya hornacina central la presidía un crucifijo, el cual fue trasladado al nuevo templo en 1681; en principio fue colocado en el retablo mayor, aunque posteriormente fue trasladado a otras dependencias de la iglesia, actualmente está cobijado por un marco de veinticuatro espejos y recibe culto como el “Cristo del Humilladero”. A finales del siglo XVI  adquirió tanta importancia la cofradía que el pequeño oratorio se quedó pequeño, acordando los hermanos construir una iglesia, un hospital y nuevas dependencias. Para tal fin la cofradía compró unos terrenos en 1581 pertenecientes al Ayuntamiento, situados al final de la actual Calle de la Platería (antes Calle de la Costanilla), obteniendo permiso real para la construcción de la iglesia.

Planta de la iglesia

            Las trazas de la primitiva iglesia correspondieron a Pedro Mazuecos, proyectó una iglesia de una sola nave con cúpula, en la que tuvo que respetar un arco que existía al final de la Calle de la Costanilla que se salvó del incendio de 1561, sobre este arco dispuso un balcón corrido siguiendo el modelo del convento de San Francisco que existía en la Plaza Mayor.

            Tras la muerte de Pedro Mazuecos se hizo cargo de la construcción de la iglesia Diego de Praves, quien se acompañó de Lucas Ferrer y Juan de Nurabay  para los trabajos de cantería y albañilería, Juan del Valle para los trabajos referentes al ladrillo y yesería, y del maestro rejero Juan del Barco.

            En 1595 se construyó la portada en la que intervinieron Juan de Nates y Diego de Praves, el cual realizó un dibujo del balcón y de las rejuelas laterales para el rejero Juan del Barco en 1597. La fachada ofrece uno de los mejores ejemplos de la escuela herreriana, y constituye una buena muestra de cómo se organizaban las fachadas de las iglesias penitenciales, con balcón presidencial y un gran arco de entrada para facilitar las maniobras con los pasos. Se construyó de granito y ladrillo, está formada por dos cuerpos separados por el balcón presidencial, el cuerpo bajo lo forman dos pares de columnas que flanquean un arco de entrada doblado, con clave resaltada en la cual quedó grabada la fecha de ejecución, y placas en las enjutas. El alquitrabe es corrido, y del friso surgen fuertes canes de talón para soportar el vuelo del balcón. En el segundo cuerpo se repite el arco triunfal del cuerpo bajo con un tratamiento más simplificado y plano, a base de pilastras lisas que soportan dobles triglifos, un arco surge en el frontón partido cobijando la puerta de acceso al balcón , encima de este una hornacina con una estatua del rey Constantino, obra de Tomás de la Sierra, justificada su presencia por la vinculación con la Santa Cruz. Las cales laterales de la fachada se rematan con espadañas.

Cúpula de la iglesia (Foto de www.santaveracruz.es)

            El interior de la iglesia fue reformado y ampliado en 1667 siguiendo las trazas del arquitecto Juan Texedor Lozano, resultando una iglesia de tres naves de cuatro tramos separadas por pilares cuadrados, un amplio crucero con una cúpula rematada con un cimborrio cuadrado sobre tambor, el cual apoya sobre pechinas decoradas, y un presbiterio de poco fondo. La nave central y el crucero se cubren mediante bóveda de cañón decorada con yeserías que repiten el motivo de la cruz, las naves laterales se cubren con bóveda de arista, y sobre estas, a manera de triforio, un balcón corrido que flanquea el coro alto situado a los pies del templo, cubierto con vigas y fondos de yesería moldeados.

Nave central y coro a los pies (Foto de www.santaveracruz.es)

            La iglesia a lo largo de su historia se ha visto varias veces amenazada con el derribo para abrir una avenida que conectase el centro de la ciudad con el norte de esta, también ha superado varios incendios, pero a pesar de  ello ha llegado hasta nuestros días conservando valiosos retablos y pasos procesionales, algunos de ellos realizados por el escultor Gregorio Fernández. Destaca las imágenes de Nuestra Señora de la Vera Cruz (Gregorio Fernández 1623), Entrada Triunfal de Jesús en Jerusalén (Francisco Giralte siglo XVI-XVII), Santo Cristo del Humilladero (Anónimo siglo XVI), Lignum Crucis (Anónimo 1500-1550), La Oración del Huerto (Andrés Solanes 1628), El Señor Atado a la Columna (Gregorio Fernández 1619), Ecce Homo (Gregorio Fernández XVII ), y El Descendimiento (Gregorio Fernández 1623-1624). 

Cristo de Humilladero (Foto de www.santaveracruz.es)

Paso del Descendimiento obra de Gregorio Fernández  (Foto de Nicolás Pérez  - wikipedia)

Santuario Nacional de la Gran Promesa

Santuario Nacional de la Gran Promesa

            En 1595 adquirió el patronazgo tanto de la iglesia como del colegio de San Ambrosio de la Compañía de Jesús, el vallisoletano Don Diego Romano de Victoria, obispo de Puebla de los Ángeles (México), quien dispuso su enterramiento y el de sus familiares en la Capilla Mayor del templo. La construcción de la iglesia y del colegio no se inició hasta las primeras décadas del siglo XVII, se siguieron las trazas del arquitecto Francisco de Praves, y fue él mismo el encargado de dirigir las obras. En 1665 el templo se abrió al culto, aunque su Capilla Mayor aún no estaba terminada.

            El 14 de mayo de 1733 se produjo un hecho que marcó la historia de la iglesia, el entonces estudiante de teología y futuro padre jesuita Bernardo Francisco de Hoyos cuando estaba rezando al Sagrado Corazón de Jesús recibió en el presbiterio del templo la “Revelación de la Gran Promesa”, escuchando las siguientes palabras “Reinaré en España y con más veneración que en otras partes”. El 25 de septiembre del mismo año oyó otra voz que decía “Pídeme lo que quieras por el Corazón del Santísimo y mi Hijo, y te oiré y te concederé lo que me pidas”, Bernardo Francisco de Hoyos pidió la extensión del Reino del Sagrado Corazón de Jesús en España.

            Después de ser expulsados los jesuitas de España en 1767, la iglesia de San Ambrosio se convirtió en la parroquia de San Esteban. El 27 de noviembre de 1869 sufrió un gran incendio que, aunque no dañó la estructura del templo, se perdieron casi todas las obras de arte del interior, siendo necesario la donación de piezas y mobiliario de otros templos vallisoletanos para poder reabrir la iglesia un año después. El 15 de junio de 1941 el templo fue consagrado con el nombre de “Santuario Nacional de la Gran Promesa”, debido a las apariciones de 1733, para lo cual se efectuaron obras de remodelación y ornato que alteraron la primitiva sencillez que poseyó el templo jesuítico. El 12 de mayo de 1964 el Papa Pablo VI emitió una bula por la que el templo alcanzaba la categoría de Basílica Menor.

Planta de la iglesia

            El templo es muy parecido a la Colegiata de Villagarcía de Campos y a la iglesia de San Miguel y San Julián de Valladolid, se ajusta a la tradición jesuítica, tiene planta rectangular y en ella se inscribe una gran nave con capillas entre los contrafuertes comunicadas entre sí, un crucero alineado y una cabecera con capilla mayor rectangular y dependencias cuadradas a los lados, está cubierto con bóveda de cañón con lunetos, para el crucero se utiliza cúpula de media naranja sobre pechinas con linterna, decorada con un elaborado mosaico inspirado en formas venecianas y bizantinas, las bóvedas están decoradas con yeserías planas. Los tramos de la nave se separan mediante pilastras toscanas que enmarcan arcos fajones de medio punto, sobre los que se abren balconcillos para las tribunas.

Portada principal

            El edificio está construido con piedra, ladrillo y tapial. La fachada principal es de piedra y presenta dos cuerpos, el inferior está concebido de manera de arco triunfal y el superior está coronado con un frontón triangular. La portada es adintelada y sobre ella se disponen los escudos de Don Diego Romano, y el real de Carlos III que debió sustituir al del Colegio tras la expulsión de los jesuitas.

Detalle de los escudos situados en la portada

            El interior está decorado con suntuosos mármoles, dorados y mosaicos, compartiendo el espacio con retablos, pinturas, y tallas correspondientes a los siglos XVI, XVII y XVIII, procedentes en su mayoría de otros edificios religiosos vallisoletanos.

Interior del templo